Como es tradición en la región tarijeña, durante la conmemoración de Semana Santa se registra un notable incremento en la demanda de productos alternativos a la carne roja, inclinándose los consumidores por pescados, mariscos y otras opciones como huevos y quesos. Sin embargo, este año, los consumidores se enfrentan a un marcado aumento en los precios de estos productos, alcanzando hasta el doble del valor registrado en la temporada anterior.
El sábalo, especie de gran preferencia en la región y proveniente principalmente de Bermejo y Argentina, ha experimentado una escalada de precios particularmente pronunciada. Actualmente, se puede encontrar esta especie en el mercado hasta por 90 bolivianos la unidad, un valor considerablemente superior al habitual.
Comerciantes del mercado Abasto del Norte, un punto neurálgico de la ciudad, han reportado un incremento sustancial en el costo de adquisición del sábalo. Según testimonios, una caja de 10 unidades, que en años anteriores se conseguía por alrededor de 450 bolivianos, ahora supera los 950 bolivianos. Este aumento en origen impacta directamente en el precio final al consumidor.
La situación se atribuye, en parte, a la fluctuación del tipo de cambio del dólar, que incide en el costo del pescado importado desde Argentina. Si bien se ha detectado una incipiente oferta de sábalo proveniente del río Bermejo, este se caracteriza por ser de menor tamaño en comparación con el producto argentino. La pesca en el río Pilcomayo, otra fuente tradicional de sábalo, se encuentra aún restringida debido a la veda vigente, limitando la disponibilidad de este producto en el mercado local.
Más allá del sábalo, el mercado ofrece otras variedades de pescado para la temporada, como el pacú, doradito y surubí, con precios que oscilan entre los 40 y 60 bolivianos por kilogramo. Esta diversidad busca cubrir la demanda y ofrecer alternativas a los consumidores ante el incremento del precio del sábalo.
Ante este panorama de alta demanda y precios elevados, la Intendencia Municipal ha intensificado los operativos de control en los centros de abasto. El objetivo principal de estas acciones es garantizar la inocuidad alimentaria de los productos pesqueros y verificar que se mantengan las condiciones de refrigeración adecuadas para su conservación, previniendo así la comercialización de productos en mal estado.
Funcionarios de la Intendencia recomiendan a los compradores verificar al momento de la adquisición la frescura del pescado, prestando atención a indicadores como la firmeza de la carne, el color rojo brillante de las agallas, la ausencia de olores desagradables y la correcta adherencia de las escamas. Se hace especial énfasis en la importancia de mantener la cadena de frío, especialmente para el pescado congelado, tanto en el transporte como en la exhibición y venta al público.
Desde la Gobernación, autoridades del área medioambiental han informado que recientes estudios realizados en el río Pilcomayo han detectado que el sábalo no alcanza la talla mínima establecida por la normativa vigente. No obstante, se espera que la veda se levante a partir del 1 de mayo, momento en que se podría autorizar nuevamente la comercialización de esta especie proveniente de dicho río
