El Gualberto Villarroel San José obtuvo una importante victoria el jueves al superar por 1-0 a Fluminense en el estadio Hernando Siles de La Paz, situado a 3.650 metros sobre el nivel del mar. El único tanto del encuentro fue obra del jugador boliviano Moisés Calero.
Este resultado, conseguido en la jornada de la Copa Sudamericana, representa el primer triunfo internacional para el equipo boliviano. La victoria genera expectativa en el Grupo F, donde Gualberto Villarroel San José se ubica ahora en la tercera posición con 4 puntos. La clasificación es liderada por el Once Caldas colombiano con 9 unidades, seguido por Fluminense con 7, mientras que el chileno Unión Española cierra la tabla con 2 puntos.
El gol decisivo llegó en el minuto 69.
Fluminense presentó un desafío considerable, a pesar de haber alineado un plantel compuesto mayoritariamente por futbolistas jóvenes y suplentes.
Durante la primera mitad, el juego se caracterizó por una intensa disputa en el centro del campo. El conjunto brasileño intentó aproximarse al arco defendido por Bruno Poveda mediante jugadas elaboradas, aunque sin lograr concretar las finalizaciones.
En el minuto 28, el uruguayo Facundo Bernal de Fluminense marcó un gol que fue invalidado por el árbitro venezolano Alexis Herrera, quien señaló una mano previa del jugador. Por su parte, Gualberto Villarroel San José respondió con avances hasta tres cuartos de cancha, que a menudo culminaban en remates de media distancia.
Una de las oportunidades más claras para el equipo local en el primer tiempo la tuvo el delantero argentino Joel López Pissano, cuyo potente disparo fue desviado por el portero Vitor Eudes.
Tras el descanso, el entrenador del equipo boliviano, Eduardo Villegas, realizó una modificación estratégica al incorporar al delantero argentino Raúl Becerra, buscando fortalecer el ataque.
El equipo local generó un par de acciones ofensivas, pero sus intentos de definición frente a la portería carecieron de precisión. En el minuto 62, Paulo Baya del Fluminense probó con un buen tiro desde fuera del área que exigió la intervención del arquero Bruno Poveda.
Poco después, Gualberto Villarroel ejecutó un rápido contragolpe que culminó con un remate cruzado de Calero, superando la resistencia de Vitor Eudes para abrir el marcador.
Tras encajar el gol, Fluminense adelantó sus líneas y ejerció presión, apoyándose en la experiencia de Renato Augusto. Sin embargo, los jugadores locales mantuvieron una sólida organización defensiva y no renunciaron a buscar nuevas oportunidades en ataque
