La trayectoria de Andry José Hernández Romero, un ciudadano venezolano que buscaba asilo en Estados Unidos, se vio drásticamente alterada cuando las autoridades estadounidenses interpretaron tatuajes en sus muñecas como indicativos de pertenencia a una organización criminal, lo que resultó en su deportación a un centro de alta seguridad en El Salvador.
En sus muñecas, el señor Hernández llevaba tatuadas las palabras mom y
