La producción de pan en Tarija y la provincia Méndez se encuentra paralizada desde el martes 20 de mayo. La interrupción de actividades obedece a la afirmación del sector panificador de que los gastos operativos han escalado a niveles insostenibles, lo que impide mantener el precio actual del producto.
Los panaderos argumentan que el incremento significativo en el costo de los insumos clave ha erosionado su rentabilidad. Señalan que el precio de la manteca ha alcanzado hasta Bs 600, el quintal de harina supera los Bs 500 y el azúcar, cuyo costo previo fluctuaba entre Bs 120 y Bs 150, ahora se cotiza entre Bs 270 y Bs 280.
Ante esta situación, los panaderos plantean la necesidad de ajustar el precio de venta al público, proponiendo un valor de Bs 2 por unidad o, alternativamente, la comercialización de tres unidades por Bs 5. El sector manifiesta que, con los actuales costos, la actividad ha dejado de ser rentable, impidiendo cubrir siquiera los gastos básicos de subsistencia y mucho menos afrontar compromisos financieros.
Afirman que, bajo estas condiciones, la producción de pan a un boliviano ya no es viable económicamente. Han condicionado el reinicio de la elaboración a la obtención de una respuesta favorable por parte de las autoridades que aborde la problemática de los costos. La paralización, iniciada el 20 de mayo, se mantendrá hasta que se encuentre una solución a sus demandas, con la posibilidad de extenderse indefinidamente
