Un reciente foro mundial de las Naciones Unidas sobre los bosques, celebrado en Estados Unidos, contó con la participación de representantes de diversas naciones y organizaciones. Sin embargo, se ha observado la ausencia de delegados oficiales del Estado boliviano en este importante evento internacional.

Entre los asistentes se encontraba un representante del Consejo Continental de la Nación Guaraní de Bolivia, quien confirmó su presencia en el foro. Este dirigente indígena señaló que, a pesar de su participación, no se registró la asistencia de los embajadores de Bolivia ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) ni ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El representante guaraní explicó que su asistencia al evento fue posible gracias a recursos propios aportados por las Capitanías de su pueblo. Consideró que la participación del Estado boliviano era necesaria, especialmente en un foro donde se discutía la asignación de importantes fondos económicos destinados a abordar el cambio climático y sus efectos sobre las áreas boscosas. Mencionó la existencia de un fondo internacional significativo, estimado en 170 mil millones de dólares, y sugirió que Bolivia podría haber gestionado la obtención de una parte de estos recursos, quizás alrededor de 400 millones de dólares, para ser invertidos en las regiones afectadas del país.

Contrastó esta oportunidad de captar recursos no reembolsables con la reciente obtención de un crédito por parte del gobierno para atender desastres naturales. Lamentó que los embajadores bolivianos ante organismos internacionales no participen en este tipo de eventos cruciales, mientras que, según declaraciones posteriores, se enfocarían en temas como la postulación de figuras políticas a cargos internacionales.

El dirigente indígena subrayó la necesidad de que Bolivia exponga su situación en relación con el cambio climático, que ha derivado en una crisis climática con severos impactos en diversas regiones. Destacó la afectación particular del Chaco Americano, una zona que, a su juicio, recibe menos atención que otras, como la Amazonía. Consideró que el embajador boliviano debería haber estado presente para visibilizar la problemática del Chaco y otras áreas protegidas del país que también sufren las consecuencias del cambio climático.

Además de los temas ambientales, el representante guaraní abordó la necesidad de buscar acuerdos comerciales internacionales que beneficien la producción de los pueblos indígenas bolivianos, como la miel. Propuso la posibilidad de establecer acuerdos con comunidades indígenas de Estados Unidos para facilitar la comercialización de estos productos. Señaló una aparente contradicción, indicando que entidades estatales bolivianas, como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), mantienen relaciones comerciales con Estados Unidos, mientras que los pueblos indígenas enfrentan dificultades para acceder a mercados internacionales. Enfatizó que los embajadores deberían gestionar este tipo de acuerdos no solo para grandes empresas, sino también para las economías de los pueblos indígenas.

Finalmente, informó sobre gestiones personales realizadas durante su estancia en Estados Unidos para explorar la posibilidad de obtener becas de posgrado en universidades de Washington. El objetivo sería que profesionales destacados de universidades bolivianas, como la Autónoma Juan Misael Saracho de Tarija o la Autónoma Gabriel René Moreno de Santa Cruz, puedan especializarse en áreas como la crisis climática u otros campos relevantes. Reiteró que este tipo de iniciativas de cooperación académica y técnica son responsabilidades que deberían ser asumidas por los embajadores bolivianos en el exterior

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