La importación de combustibles al país por vía terrestre se verá afectada a partir de este miércoles. Los operadores de camiones cisterna han anunciado que suspenderán el envío de unidades al exterior en protesta por la negativa de YPFB a incrementar las tarifas por el servicio de transporte de carga.

La medida fue confirmada por el líder de la Federación de Cisterneros del Oriente, quien detalló que la paralización involucra a aproximadamente 5.500 cisternas dedicadas a traer diésel y gasolina desde países vecinos como Argentina, Brasil, Paraguay, Chile y Perú. Según el representante del sector, las unidades que actualmente se encuentran fuera del territorio nacional completarán su retorno, pero no se despacharán nuevos vehículos desde Bolivia con destino a la importación de producto.

Los transportistas exigen un ajuste en el pago de los fletes debido a que sus costos operativos se han disparado, llegando a incrementarse hasta en un 300%. Atribuyen este aumento, en gran medida, al encarecimiento del tipo de cambio en el mercado paralelo del dólar. Explican que entre el 60% y 70% de sus gastos son en moneda extranjera, mientras que solo el 30% al 40% son en moneda nacional. Por ello, demandan que el pago se calcule utilizando la cotización del dólar paralelo, que una parte del flete se pague directamente en dólares, o que se establezca un mecanismo que permita la fluctuación de las tarifas.

Señalaron que el costo de repuestos para sus vehículos, en particular, ha subido drásticamente, con precios que varían rápidamente ajustándose al valor del dólar paralelo, a pesar de que sus ingresos por fletes se mantienen fijos al tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos por dólar.

Una reunión sostenida con YPFB el martes por la tarde no logró alcanzar un acuerdo, especialmente en cuanto a la solicitud de adelantar una reunión programada inicialmente para el 27 de mayo.

Por otra parte, los operadores de cisternas que realizan la distribución de combustible dentro de la ciudad de Santa Cruz y sus provincias también han expresado inquietud. Temen que la interrupción de las importaciones resulte en una escasez de producto para la distribución local. Asimismo, están reclamando a los propietarios de las estaciones de servicio un aumento en el pago por los fletes de distribución interna.

Un dirigente de los cisterneros locales de Santa Cruz lamentó que los dueños de surtidores se muestren reacios a considerar un incremento en las tarifas de transporte. Esta postura se debe, según él, a que YPFB no ha actualizado el margen de utilidad que les corresponde por la venta de combustible desde hace tiempo, lo que complica la posibilidad de que puedan asumir mayores costos de distribución.

Tras conocerse la decisión de los cisterneros importadores, las filas en las estaciones de servicio del eje troncal del país se hicieron más extensas. Aunque la distribución de diésel y gasolina se mantenía hasta la noche del martes, la expectativa de una menor llegada de combustible generó preocupación. Esta situación contrasta con afirmaciones previas de YPFB, que había asegurado un abastecimiento del 100% en el mercado, reportando el despacho diario de alrededor de 14 millones de litros de combustible desde sus plantas de almacenaje. Se observaron largas colas en surtidores de Santa Cruz, así como en Cochabamba y La Paz.

En paralelo, diversos sectores del transporte de carga y pasajeros han declarado un estado

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