El desarrollo del Mundial de Clubes de la FIFA, que se celebra actualmente en Estados Unidos, se produce en un contexto marcado por las políticas migratorias restrictivas implementadas por el gobierno estadounidense. A pesar de las barreras en materia de visados y entrada activadas para ciudadanos de casi veinte naciones, el máximo dirigente del organismo rector del fútbol mundial ha afirmado que el torneo avanza con gran fluidez.

Estas medidas restrictivas se formalizaron el 4 de junio, cuando se emitió una disposición que deniega la entrada y la concesión de visados a individuos procedentes de una docena de países: Afganistán, Birmania, Chad, Eritrea, Guinea Ecuatorial, Haití, Irán, Libia, República del Congo, Somalia, Sudán y Yemen. Las autoridades de Washington argumentan que estas naciones no cumplen suficientemente con la verificación de identidades o la cooperación en la repatriación de sus ciudadanos. Adicionalmente, la normativa impuso limitaciones parciales a los ingresos de personas de otras siete naciones, incluyendo Cuba y Venezuela, así como Burundi, Laos, Sierra Leona, Togo y Turkmenistán.

Durante un encuentro celebrado en la Casa Blanca, al que asistieron el presidente estadounidense y miembros del equipo de la Juventus de Turín, Infantino destacó la excelente colaboración existente con la administración actual, particularmente en lo referente al grupo de trabajo establecido para la Copa del Mundo de 2026. Señaló que las experiencias y aprendizajes obtenidos durante el presente torneo serán de utilidad para la organización del evento de 2026, que Estados Unidos coorganizará con México y Canadá.

No obstante el optimismo oficial, la afluencia de público a los estadios ha sido un tema de discusión. El presidente estadounidense interrumpió a Infantino para asegurar que las entradas para el torneo se habían agotado básicamente, una afirmación que no se corresponde con la realidad observada. Los partidos se han disputado con una asistencia notablemente baja, con muchos recintos deportivos registrando menos de la mitad de su capacidad vendida.

Se especula que uno de los factores que contribuyen a esta baja asistencia podría estar relacionado con la intensificación de las operaciones de control migratorio. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha emitido advertencias sobre la posible presencia de sus agentes en las proximidades de los estadios para verificar la documentación de los asistentes. Desde su regreso al cargo en enero, el actual gobierno ha manifestado su intención de llevar a cabo deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados

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