Durante la noche del pasado martes, la inauguración de la sede central de campaña del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la ciudad de Santa Cruz, un evento clave rumbo a las próximas elecciones generales del 17 de agosto, se vio marcada por un incidente.
Un grupo de individuos interrumpió la concentración lanzando artefactos pirotécnicos, lo que generó momentos de tensión. Tras la agresión, los atacantes se dispersaron, siendo perseguidos por algunos de los asistentes al acto político.
A raíz de los sucesos, Eduardo Del Castillo, exministro de Gobierno y actual candidato presidencial del MAS, ofreció declaraciones públicas. El aspirante presidencial atribuyó las acciones a una motivación de animadversión, contrastando esta postura con la visión de su movimiento, que, según él, se enfoca en la construcción y el progreso del país. Del Castillo enfatizó que no se tolerarán las actitudes de un sector minoritario que, a su juicio, ha estado habituado al poder, reiterando que su gestión se orienta al beneficio de la ciudadanía y las grandes mayorías.
Posteriormente, el candidato reafirmó el inicio de una campaña en Santa Cruz, describiéndola como una iniciativa que buscará preservar los logros sociales con un enfoque en la renovación, el orden y el compromiso. En ese contexto, hizo referencia nuevamente al altercado, señalando que algunos colectivos intentaron deslucir el evento. Sin embargo, concluyó que la resiliencia de la ciudadanía y la solidez de la militancia de su partido son superiores a cualquier intento de desestabilización
