El panorama del deporte profesional contemporáneo se caracteriza por una creciente tendencia hacia la concentración de la propiedad, donde vastos conglomerados económicos integran múltiples franquicias deportivas en sus carteras. Esto significa que un gol decisivo en un campo de fútbol, una jugada crucial en una cancha de baloncesto o un potente cuadrangular en un estadio de béisbol pueden ser motivo de celebración bajo una misma estructura corporativa. Ejemplos de esta convergencia incluyen la propiedad compartida de equipos como los Lakers, el Chelsea y los Dodgers, o la conexión entre el Arsenal y los Denver Nuggets, así como entre el Liverpool y los Boston Red Sox.
Una de las transacciones más destacadas de los últimos días ha sido la incorporación de los Lakers, la icónica franquicia de baloncesto asociada con el glamour de Hollywood, al portafolio de TWG Global. Esta operación, valorada en aproximadamente 10.000 millones de dólares, consolida la posición de TWG Global como un actor dominante en diversos sectores, incluyendo servicios financieros, seguros, inteligencia artificial, tecnología, banca comercial, y, por supuesto, deportes, medios y entretenimiento.
El director ejecutivo de la entidad adquirente, quien previamente mantenía una participación minoritaria en la propiedad de los Lakers, enfatizó la trascendencia global de la franquicia, reconocida por su arraigado estatus icónico en el deporte a nivel mundial.
La expansión del grupo TWG Global no se limita a esta reciente adquisición. Su creciente colección de activos deportivos ya incluye al Chelsea, los Dodgers de Los Ángeles y las LA Sparks. Además, el consorcio planea su incursión en la Fórmula 1 para la temporada 2026 con un nuevo equipo, el Cadillac F-1 Team, y también ostenta los derechos de la Billie Jean King Cup de tenis.
El caso del Chelsea ilustra el dinamismo de esta era. El club londinense, que desde 2003 había sido propiedad del magnate ruso Roman Abramovich y había alcanzado la élite del fútbol europeo gracias a significativas inversiones, fue objeto de una venta forzosa. Las sanciones impuestas por Occidente al magnate, a raíz de la invasión rusa en Ucrania, llevaron a las autoridades del Reino Unido a instar a la desinversión del club. En mayo de 2022, la venta se formalizó por 5.200 millones de euros a un consorcio liderado por Mark Walter, en el que Todd Boehly también desempeña un papel preponderante. Ambos inversores son figuras destacadas en el ámbito empresarial, con fortunas estimadas en 6.100 millones de dólares, reflejando una paridad notable en su capacidad financiera.
Este fenómeno de concentración es objeto de análisis por parte de expertos en la industria deportiva. Se ha observado que en mercados como el estadounidense, la adquisición de franquicias de diferentes deportes dentro de una misma ciudad o estado ha sido una estrategia habitual. Este enfoque permite a los propietarios optimizar el uso de infraestructuras, como pabellones compartidos, y maximizar las oportunidades de patrocinio al ofrecer a los anunciantes una exposición continua a lo largo del año, aprovechando la no superposición de los calendarios de las distintas disciplinas
