Los resultados del Censo de Población y Vivienda de 2024 han revelado una notable disminución demográfica en este municipio, que ha pasado de 5.675 a 4.763 habitantes. Esta reducción pone de manifiesto una tendencia de larga data: el desplazamiento constante de la población joven en la zona alta de Tarija, un fenómeno que amenaza con acentuar la despoblación de Yunchará.
Diversos factores contribuyen a este éxodo. Las alteraciones climáticas, la limitada disponibilidad de recursos para la producción agropecuaria y la escasez de oportunidades laborales se combinan con la coyuntura económica nacional para impulsar a la juventud a buscar mejores condiciones de vida en otras latitudes. La República Argentina, en particular, se ha consolidado como uno de los destinos principales para estos migrantes.
La preocupación por esta dinámica ha sido palpable entre las autoridades locales. El alcalde de Yunchará, Agustín Casasola, ha señalado que la población residente se compone mayoritariamente de adultos mayores, quienes se dedican al cuidado del escaso ganado. Se observa que los jóvenes, tras completar su formación educativa, optan por no permanecer en las actividades tradicionales del municipio. Esta tendencia, lejos de ser un fenómeno reciente atribuible únicamente a la coyuntura económica actual, se ha gestado a lo largo de varios años.
A pesar de la implementación de algunos proyectos de apoyo a la producción agrícola, el éxodo poblacional ha persistido. La escasez hídrica, reconocida por las autoridades, representa una de las principales barreras para el desarrollo de la región. El municipio dispone de un presupuesto anual de 4.5 millones de bolivianos, recursos que apenas cubren las competencias esenciales en áreas como salud, educación, programas de asistencia social y seguridad ciudadana. Esta limitación presupuestaria restringe significativamente la capacidad de impulsar proyectos de desarrollo productivo que puedan generar arraigo.
La situación demográfica de Yunchará adquiere una relevancia crítica a la luz de la Ley Marco de Autonomías, promulgada el 20 de julio de 2010. Esta normativa contempla la posibilidad de fusión para municipios cuya población no supere los 5.000 habitantes. Al quedar por debajo de este umbral, Yunchará se encuentra en una situación de vulnerabilidad administrativa que podría derivar en la pérdida de su autonomía financiera y de gestión, lo que complejizaría la administración de fondos destinados a infraestructura y servicios esenciales.
Hasta el momento, el Gobierno nacional no ha emitido una postura oficial sobre el futuro de estas regiones que no superan la cantidad poblacional establecida. Sin embargo, se anticipa que este tema será objeto de discusión prioritaria para la próxima administración gubernamental, previsiblemente después de los comicios programados para el 17 de agosto. Entre las opciones barajadas por diversos analistas, figura la potencial fusión de Yunchará con el municipio de El Puente
