El atletismo boliviano celebró una jornada memorable al concluir el Gran Prix Sudamericano “Julia Iriarte” como líder del medallero general, acumulando un total de catorce preseas, de las cuales cuatro fueron de oro. El evento, que congregó a más de 120 atletas de diversas naciones como Brasil, Perú, Paraguay, Chile, Colombia, Ecuador, Uruguay, Argentina y el país anfitrión, se desarrolló este domingo en la pista atlética del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba.
Las medallas doradas para Bolivia fueron conquistadas por Lilian Tórrez y David Ninavia en la prueba de los 3.000 metros planos. Ambos atletas habían demostrado su dominio el día anterior al imponerse en los 1.500 metros. Tórrez cruzó la meta con un tiempo de 10:29.17, consolidando un podio completamente nacional al ser escoltada por sus compatriotas Edith Mamani y Carolina Mariño. Por su parte, Ninavia se hizo con la victoria en los 3.000 metros con un registro de 8:31.14, seguido también por atletas bolivianos, Daniel Toroya y Víctor Aguilar.
La cochabambina Cecilia Gómez aportó la tercera presea dorada al imponerse en los 800 metros planos con un tiempo de 2:18.99. Su triunfo adquiere un mérito adicional al haber competido mientras se recuperaba de un cuadro gripal, demostrando una notable resiliencia.
La cuarta medalla de oro para el país llegó de la mano de Eynar Arancibia en el lanzamiento de jabalina, donde también estableció un nuevo récord nacional. Arancibia compartió el podio con sus compatriotas Melvin Soto y Magner Almanza, aunque las marcas obtenidas en esta disciplina no pudieron ser homologadas debido a no cumplir con las especificaciones técnicas del reglamento internacional.
Además de las cuatro medallas de oro, la delegación boliviana sumó cuatro de plata y seis de bronce. Entre los logros destacados, Guadalupe Tórrez obtuvo la medalla de plata en los 100 metros planos con un tiempo de 11.71 segundos. Las preseas de bronce fueron conseguidas por Leticia Arispe en los 200 metros con un registro de 24.52 segundos, y por Daniela Vaca en salto largo, quien alcanzó una marca de 5,96 metros. Esta actuación consolidó una participación histórica para el atletismo boliviano en el certamen.
El Gran Prix también fue escenario para destacadas actuaciones de competidores de otras naciones. La brasileña Ana de Jesús se erigió como una de las atletas más veloces del evento, adjudicándose el oro en los 100 y 200 metros planos femeninos con tiempos de 11.49 y 23.58 segundos, respectivamente. En la categoría masculina de los 100 metros, el peruano Aaron Saenz se llevó la victoria con una marca de 10.34 segundos, tras la descalificación del colombiano Carlos Florez por una salida en falso. César Almirón, de Paraguay, fue el más rápido en los 200 metros con un registro de 20.56 segundos, mientras que los títulos en salto largo fueron para Ornelis Ortiz de Venezuela, con 6,32 metros, y José Mandros de Perú, con 7,94 metros.
Bolivia concluyó así un exitoso fin de semana en el calendario atlético sudamericano, evidenciando un notable crecimiento y una creciente competitividad en el ámbito internacional
