Ante la creciente dificultad para acceder a medicamentos farmacéuticos y el elevado costo de los tratamientos convencionales, la población de Tarija ha experimentado un notable resurgimiento en el interés por la medicina ancestral. Durante el último año, la demanda de terapias basadas en plantas medicinales ha aumentado en un 40%, reflejando una tendencia que va más allá de una simple preferencia, impulsada en gran medida por la situación económica de las familias.

La imposibilidad de adquirir fármacos de uso común ha llevado a muchas personas a buscar alternativas en el saber tradicional. Las propiedades curativas de la medicina natural están siendo cada vez más reconocidas, especialmente aquellos productos que cumplen con los requisitos sanitarios y que ofrecen una opción viable para diversas dolencias. En este contexto, las autoridades de salud trabajan en la matriculación oficial de los médicos tradicionales, con el objetivo de integrar sus servicios de manera reconocida dentro del sistema de salud. Sin embargo, se ha advertido sobre la práctica incorrecta de algunos vendedores de productos naturistas que intentan validar sus artículos con registros agropecuarios, cuando la certificación sanitaria adecuada debe ser emitida por la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud.

Desde la perspectiva de los propios practicantes, la medicina tradicional se presenta como una opción significativamente más económica. El encarecimiento de la atención sanitaria convencional ha llevado a que un número creciente de personas priorice la consulta con médicos naturistas. En ciertas épocas del año, plantas como el eucalipto, el matico y la borraja son particularmente populares. No obstante, se enfatiza la importancia de un uso equilibrado de hierbas con diferentes propiedades (cálidas, atempladas y frescas), ya que la reacción en cada organismo puede variar, y en algunos casos, se requieren hierbas con efectos más refrescantes.

El Colegio Médico Departamental de Tarija adopta una postura equilibrada. Si bien se reconoce la utilidad de la medicina tradicional para afecciones leves como resfriados, malestares estomacales o dolores musculares, también se subraya que su aplicación tiene límites. Existen enfermedades que demandan una medicación específica, dosificada y científicamente desarrollada. Aunque muchos fármacos modernos tienen su origen en sustancias vegetales, su efectividad actual radica en componentes químicos complejos y en un control preciso durante el proceso farmacéutico, lo que los diferencia de un remedio casero.

Una de las principales razones que explican este cambio en los hábitos de los pacientes es la escasez de medicamentos en hospitales públicos y seguros sociales. Este déficit se atribuye a procesos de licitación estancados o demorados, debido a que las empresas proveedoras no aceptan los pagos al tipo de cambio oficial del dólar. La falta de actualización en las estructuras de precios por parte de las entidades reguladoras ha ahuyentado a los proveedores, quienes no están interesados en vender con pérdidas, lo que ha resultado en la declaración de desiertas de varias convocatorias de compra. Esta situación es preocupante: el costo de una penicilina, que antes era de 10 bolivianos, ahora puede rondar los 50. En áreas críticas como terapia intensiva, el gasto diario en medicamentos puede superar los 2.000 bolivianos, una carga económica insostenible para muchas familias, que en ocasiones se ven obligadas a rechazar la internación de un familiar en unidades de cuidados intensivos debido a los exorbitantes gastos en fármacos básicos que no están disponibles en los hospitales.

En el departamento de Tarija, se estima que existen más de 600 médicos tradicionales, de los cuales 146 ya cuentan con su matrícula oficial, y un grupo reciente de ellos obtuvo su registro la semana anterior. Estos profesionales realizan curaciones utilizando rezos, plantas y elementos de la naturaleza. Para apoyar su labor y facilitar el acceso a sus servicios, las autoridades locales han puesto a disposición hospitales móviles, permitiendo que la medicina tradicional llegue a comunidades, municipios y barrios distantes

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