El experimentado defensor central Miguel Torrén fue una figura clave en la contundente victoria de Bolívar por 0-3 sobre Palestino en Chile, un resultado que aseguró el pase del equipo a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Este desempeño estelar marca un notable giro para el zaguero de 36 años, quien durante el semestre anterior había sido objeto de un intenso escrutinio por parte de la afición. Sin embargo, las críticas no se limitaban a él; la totalidad de la línea defensiva había enfrentado cuestionamientos debido a fallos significativos que resultaron determinantes en los resultados adversos de Bolívar en la fase de grupos de la Copa Libertadores. Nombres como los hermanos José y Jesús Sagredo, el venezolano Rubén Ramírez y Jairo Quinteros también se vieron envueltos en esta ola de descontento.
Una plaga de lesiones complicó aún más la situación de la zaga celeste. En encuentros cruciales, como el disputado contra Cerro Porteño en Asunción, la salida de Torrén por lesión dejó la defensa expuesta y vulnerable, facilitando los ataques rivales que a menudo terminaban en gol. Esto ocurrió a pesar de que el mediocampo y el ataque mostraban un nivel superlativo, con un inspirado Ramiro Vaca anotando dos goles memorables en aquella noche.
Los meses siguientes no trajeron la regularidad esperada para Torrén y sus compañeros de la retaguardia, quienes continuaron lidiando con el bajo rendimiento y las persistentes dolencias físicas. Ante esta situación, la directiva decidió acudir al mercado en busca de refuerzos para la zona central, que había generado serios quebraderos de cabeza.
Así llegaron Santiago Echeverría, ya conocido en el ámbito local por su paso reciente por Wilstermann, e Ignacio Gariglio, procedente de Deportivo Garcilaso de Perú.
Ambos defensores iniciaron como titulares en el partido de ida contra Palestino en La Paz. No obstante, la mala fortuna volvió a golpear: Gariglio sufrió una lesión en el aductor que lo dejará fuera de las canchas por aproximadamente un mes, según el parte médico del club.
Esta imprevista baja propició la entrada de Torrén al terreno de juego. En un contexto donde Bolívar ganaba 1-0 pero le costaba materializar sus oportunidades, el defensor argentino, aunque inicialmente mostró cierta inseguridad, fue ganando confianza. Su presencia aportó solidez a la retaguardia e incluso estuvo cerca de anotar con un cabezazo tras un tiro de esquina.
Ante la ausencia de Gariglio, el entrenador Flavio Robatto reafirmó su confianza en Miguel Torrén, designándolo como titular para el decisivo encuentro de vuelta ante Palestino en Santiago. La pareja de centrales quedó conformada por Echeverría y Torrén.
El ex defensor de Argentinos Juniors justificó plenamente la confianza depositada por Robatto. En el reciente partido, Torrén exhibió una faceta superior, desplegando toda la experiencia y los atributos de un zaguero de su calibre. Su concentración fue máxima, mostrándose firme en la contención, imponiéndose en cada disputa de balón y realizando deslizamientos oportunos y efectivos que sentaron presencia en la defensa. Su inteligencia táctica fue clave para anticipar las jugadas rivales y recuperar la posesión.
Sin duda, este fue el encuentro más destacado de Miguel Torrén con la camiseta de Bolívar. Su actuación dejó una impresión muy positiva, lo que representa una excelente noticia para el club, que recupera así al futbolista de alto calibre que había incorporado al inicio del verano pasado
