La septuagésima quinta edición de la Vuelta a Colombia, una destacada competición ciclista por etapas, se desarrolló entre el 1 y el 10 de agosto. El recorrido, que abarcó diez exigentes jornadas, dio inicio en la ciudad de Yopal y culminó en la capital, Bogotá. Un pelotón inicial de 164 ciclistas, representando a 24 equipos —ocho de categoría Continental y dieciséis de carácter aficionado—, tomó la partida, con 105 corredores logrando completar la totalidad del trayecto.
Uno de los momentos más sobresalientes de la carrera fue la actuación del ciclista boliviano José Manuel Aramayo Villena, integrante del equipo Continental Pio Rico Cycling Team. En la octava etapa, disputada el viernes sobre una distancia de 171.4 kilómetros entre Cali y La Tebaida, Aramayo consiguió un notable segundo lugar. Su tiempo de 3 horas, 35 minutos y 23 segundos fue idéntico al del vencedor de la etapa, el colombiano Alejandro Osorio.
En el sprint final, Aramayo, conocido en el ámbito ciclista como Pintu, exhibió una potencia considerable, quedando a escasos metros de cruzar la meta en primera posición. Su desempeño no solo elevó el prestigio de su equipo, sino que también honró a Bolivia y, en particular, a su natal Tarija. Esta jornada representó un hito en la carrera de José Manuel, fruto de su rigurosa preparación y persistencia, y se convirtió en una fuente de inmensa satisfacción para el ciclismo tarijeño. Al finalizar la etapa, el corredor experimentó una mezcla de emociones sin precedentes, manifestándose en lágrimas de alegría por su cercanía a la victoria y, a la vez, de cierta desazón por no haberla concretado.
El ciclista describió la experiencia como una amalgama de gloria y amargura. Reconoció haber sufrido intensamente durante la etapa, al punto de sentir calambres y estar a punto de descolgarse del pelotón en varias ocasiones, pero logró reincorporarse y darlo todo. Aunque su objetivo personal era ganar, lo cual sintió no haber logrado para su equipo, la escuadra se mostró complacida con su esfuerzo, reconociendo que había superado sus propios límites.
En los últimos 20 kilómetros, especialmente en la curva final, Aramayo confesó haber temido quedarse rezagado. Sin embargo, encontró las fuerzas restantes para mantenerse entre los tres ciclistas fugados. Se posicionó estratégicamente en el lado derecho de la ruta, apretó al máximo y logró cruzar la meta en la segunda posición.
El deportista boliviano aprovechó la ocasión para expresar su profundo agradecimiento a todo el pueblo de Bolivia por su constante apoyo, así como a sus padres, quienes lo han respaldado incondicionalmente desde sus inicios en el ciclismo. También extendió su gratitud a los colombianos y a los organizadores del evento, a quienes considera responsables de la carrera más importante del continente. Atribuyó su participación a su equipo, mencionando específicamente a Marco Torrico, y a su familia, señalando que su destacada actuación era lo mínimo que podía ofrecer en retribución. Finalmente, compartió un emotivo gesto hacia su abuela fallecida, a quien pidió protección al inicio de la competencia, interpretando la ausencia de caídas durante la carrera como una señal de su constante compañía y cuidado
