La clasificación de la selección boliviana al repechaje intercontinental, un paso crucial hacia la Copa del Mundo de 2026 que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, conlleva un significativo incentivo económico para los futbolistas. Se ha anunciado que los convocados recibirán un premio que asciende a una cifra cercana al millón de dólares.
Fernando Costa, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), confirmó la asignación de este bono, detallando que el monto acordado para los jugadores asciende a aproximadamente novecientos mil dólares, una recompensa que considera merecida por el logro alcanzado. Esta iniciativa se enmarca en una política implementada por la FBF hace algunos años, que busca reemplazar los tradicionales bonos por presentación con un sistema de recompensas basado en el rendimiento y la consecución de objetivos, fomentando así una cultura de incentivos por logros deportivos. La distribución interna de esta suma es potestad exclusiva de los propios jugadores.
El cuerpo técnico, liderado por Óscar Villegas, seleccionó a veintiocho futbolistas para afrontar las jornadas finales de las eliminatorias sudamericanas. En esta fase decisiva, Bolivia visitó primero a Colombia y posteriormente consolidó su pase a la repesca con una victoria por la mínima diferencia frente a Brasil, en un memorable encuentro disputado en Villa Ingenio.
El repechaje intercontinental representa un formato inédito establecido por la FIFA para este ciclo eliminatorio, que reunirá a seis selecciones nacionales compitiendo por los dos últimos boletos al Mundial. Hasta la fecha, Bolivia, representando a la CONMEBOL, y Nueva Caledonia, de la Confederación de Oceanía, han asegurado su lugar. Aún quedan por definir los participantes de África y Asia (uno por cada confederación), así como dos cupos adicionales provenientes de la CONCACAF.
Según las estimaciones de la FIFA, la configuración definitiva de los enfrentamientos se conocerá en noviembre, y los encuentros están programados para marzo del próximo año. Aunque la FIFA no ha oficializado las sedes, se especula que las ciudades mexicanas de Guadalajara y Monterrey, también anfitrionas del Mundial, podrían albergarlos.
El formato del torneo ya está definido. Una vez que se conozcan los seis clasificados, la FIFA establecerá una clasificación basada en su ranking más reciente. Las dos selecciones mejor posicionadas esperarán a los vencedores de los emparejamientos entre los equipos clasificados del tercero al sexto lugar, para definir los dos últimos cupos mundialistas. Este mini-torneo se disputará a partido único, lo que significa que cada equipo tiene garantizado al menos un encuentro, y la posibilidad de un segundo dependerá de su rendimiento inicial.
La próxima Copa del Mundo marcará un hito al expandirse a cuarenta y ocho selecciones participantes, la mayor cantidad en la historia del certamen. Las plazas directas se distribuyen de la siguiente forma: los tres países anfitriones obtienen clasificación directa, seis cupos para la CONMEBOL, dieciséis para Europa, ocho para Asia, nueve para África, tres para la CONCACAF y uno para Oceanía. A estos se sumarán los dos equipos que logren su pase a través de la repesca intercontinental
