El reciente encuentro entre los aspirantes presidenciales Jorge Quiroga, de Alianza Libre, y Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, sirvió como plataforma para la confrontación de visiones sobre el futuro del país, a pocos días de la segunda vuelta electoral. El debate, organizado por la autoridad electoral, abordó temas cruciales que definen el panorama nacional.
Al inicio de la jornada, ambos candidatos expresaron su gratitud y compromiso con la democracia. Paz Pereira destacó el respaldo ciudadano y el extenso recorrido de su campaña, mientras que Quiroga enfatizó la cercanía del cambio y la oportunidad de construir una Bolivia con oportunidades laborales para todos.
Uno de los ejes centrales fue la situación económica. Quiroga describió la economía como un paciente en estado de coma, argumentando la necesidad urgente de una inyección de dólares para revertir la devaluación, la inflación y las persistentes filas por combustible. Propuso un programa de apoyo internacional para la balanza de pagos, que permitiría obtener financiamiento a bajo costo y restaurar la confianza internacional. Según su plan, el recorte del gasto público en moneda local y la lucha contra la corrupción liberarían recursos significativos, y los dólares obtenidos se monetizarían para generar empleo temporal y fortalecer los ingresos de los sectores vulnerables, transformando al país en una tierra de propietarios. Recordó experiencias pasadas con acuerdos internacionales que generaron resultados positivos.
En contraste, Paz Pereira cuestionó la dependencia de la ayuda externa y propuso medidas internas para estabilizar la economía. Su plan incluye la unificación del tipo de cambio mediante un sistema de bandas, la auditoría de la empresa estatal de hidrocarburos y el aprovechamiento de créditos ya aprobados pero no ejecutados. Abogó por un reordenamiento del gasto interno y la implementación de incentivos tributarios, prometiendo el fin de las filas por combustible y un capitalismo para todos sin discriminación.
En el ámbito de la justicia y la seguridad, Paz Pereira anunció que, de ser elegido, impulsaría una gran reforma judicial a partir del 9 de noviembre, basada en la meritocracia y métricas de desempeño verificables. Prometió que no buscaría la reelección presidencial y que cualquier acto de corrupción sería castigado con prisión, haciendo un llamado a la renovación política y acusando a su oponente de haberse beneficiado de perdonazos en el pasado. Quiroga, por su parte, defendió su permanencia en el país para enfrentar procesos judiciales y propuso una reforma constitucional integral, que sería aprobada en el Congreso y sometida a votación popular. Sus pilares para la justicia incluyen la recuperación del sistema basado en el mérito, la digitalización, penas acumulables para delitos graves, el fin del abuso de la detención preventiva y una lucha frontal contra el narcotráfico.
Respecto a los sectores productivos, Quiroga planteó que las empresas estatales no pertenecerían al gobierno de turno, sino a los ciudadanos. En hidrocarburos, propuso una nueva ley para atraer inversión, liberar la importación de combustibles y mejorar los precios internos del barril producido localmente. Para la minería, sugirió una legislación que prevenga la contaminación y fomente la asociación de cooperativas con inversión. En agricultura, defendió una ley que garantice biotecnología y seguridad jurídica para la tierra, con brigadas ecológicas para controlar incendios y avasallamientos, enfatizando la sacralidad de la propiedad privada. También propuso monetizar la Amazonía a través de bonos de carbono y regalías verdes.
Paz Pereira, en su visión para estos sectores, aseguró el respeto a la propiedad privada y la transformación de grupos interculturales en pequeños y medianos empresarios agrícolas. En turismo, proyectó ingresos superiores a los 3 mil millones de dólares para 2030, con un plan que facilite procesos migratorios y elimine bloqueos. Cuestionó la existencia de reservas certificadas de litio, lo que, según él, invalidaría ciertas propuestas de su contrincante. Recordó también la aprobación de la Ley Cóndor para penalizar la quema y el contrabando de fauna.
En cuanto a salud y educación, Paz Pereira propuso un seguro universal con tarjeta única, una ley de escalafón médico sin topes salariales y una inversión significativa en educación para formar recursos humanos con habilidades digitales, inteligencia artificial e inglés gratuito. Abogó por una asignación equitativa de presupuestos para las regiones en estos ámbitos y la transformación de la Caja Nacional en un espacio público-privado. Quiroga, por su parte, destacó la necesidad de hacer realidad la autonomía en estos sectores, priorizando la capacitación del personal y la inversión directa en salud y educación, en lugar de en fábricas, señalando el bajo rendimiento académico en materias clave.
Ambos candidatos concluyeron el debate reafirmando sus compromisos. Quiroga reiteró la originalidad de sus propuestas, basadas en la propiedad y la participación ciudadana en las empresas estatales, mientras que Paz Pereira hizo un llamado a votar con conciencia, pensando en la renovación y el futuro del país, destacando el apoyo recibido en redes sociales para su campaña. Su compañero de fórmula, Edmand Lara, lanzó un enérgico mensaje contra la corrupción y la vieja política, abogando por gente nueva que ame a la nación. Finalmente, Quiroga aseguró que sus propuestas no fueron generadas con inteligencia artificial y enfatizó la importancia de traer dólares al país para aliviar el sufrimiento de las familias bolivianas
