La modernización y expansión de la pista de aterrizaje del aeropuerto “Oriel Lea Plaza” de Tarija enfrenta un significativo obstáculo, ya que la entidad crediticia internacional que financia la obra no ha otorgado su aprobación para el segundo proceso de licitación. Esta situación ha paralizado el avance de una fase crucial del proyecto.
Los fondos destinados a esta infraestructura están completamente asegurados, pero la demora se debe a que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), principal financiador, no ha dado su visto bueno a ciertos elementos del proyecto revisado.
El proceso inicial de contratación para la fase aérea, que abarca la mejora y ampliación de la pista de aterrizaje, se llevó a cabo en octubre del año anterior. No obstante, tras declararse desierta esa primera convocatoria, se realizaron ajustes al Documento Base de Contratación (DBC) con miras a una nueva licitación. Sin embargo, un año después, la publicación de esta segunda licitación permanece pendiente, indicando una falta de acuerdo en algún punto específico con el BID.
Es importante señalar que los recursos financieros para ambas etapas del proyecto —tanto la terrestre, que incluye la mejora de la terminal aérea y la torre de control, como la aérea— están garantizados y el financiamiento se mantiene activo. De hecho, la fase terrestre del proyecto ya se encuentra en ejecución.
La fase aérea contempla la reconstrucción de la pista de aterrizaje y su extensión en 300 metros adicionales. Inicialmente, se había considerado un asfaltado flexible, aunque posteriormente se mencionó la posibilidad de optar por pavimento rígido.
La actual administración gubernamental no ha logrado iniciar esta etapa del proyecto. Se entiende que la documentación del proyecto, con las modificaciones efectuadas, fue remitida al organismo financiador y aún no ha recibido respuesta. Existen requisitos específicos que deben cumplirse para obtener la no objeción, y se presume que estos no han sido satisfechos en su totalidad, impidiendo el progreso de la aprobación.
El financiamiento para esta obra fue aprobado hace aproximadamente tres años. A pesar de la disponibilidad de los recursos, la concreción de la obra enfrenta demoras, lo que suscita interrogantes sobre la ejecución de proyectos de infraestructura de relevancia para la región
