La Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA) ha implementado una suspensión temporal en la recolección de leche en la región de San Lorenzo a partir de este lunes, dejando a más de 140 pequeños productores con una producción diaria de aproximadamente 7.000 litros sin un destino definido. Esta medida se traduce en pérdidas económicas que superan los 32.000 bolivianos cada jornada, lo que ha llevado al sector lechero a declararse en estado de emergencia, exigiendo el cumplimiento de acuerdos previos.

La gerencia general de la empresa estatal, a cargo de Javier Freire Bustos, comunicó la decisión, atribuyéndola a una coyuntura nacional adversa. Entre las principales razones esgrimidas se encuentra la escasez de diésel, que estaría obstaculizando tanto el acopio de la materia prima como la distribución de los productos procesados desde la planta hacia los mercados. La falta de combustible, se argumenta, limita la capacidad de transporte, lo que podría derivar en una acumulación excesiva de inventarios de productos perecederos en las instalaciones, los cuales demandan condiciones estrictas de conservación y una rotación constante. Adicionalmente, se mencionaron desafíos como la demora en la importación de envases debido a la escasez de divisas y los retrasos en los pagos por parte de gobiernos municipales por productos destinados al desayuno escolar, factores que, según la empresa, agravan su situación financiera.

La noticia ha generado un profundo malestar entre los productores del valle de San Lorenzo, quienes diariamente proveen leche fresca a EBA. Waldo Gamual, quien preside la Asociación de Productores Lecheros de San Lorenzo, manifestó la honda preocupación por el impacto económico inmediato. Muchos de estos productores han invertido significativamente, asumiendo préstamos para mejorar sus rebaños y técnicas genéticas, cumpliendo con sus compromisos, solo para encontrarse ahora sin un punto de entrega para su producción.

Gamual considera que esta situación es un reflejo de una gestión deficiente de EBA a nivel nacional, y advierte que la ausencia de una planificación adecuada pone en peligro la subsistencia de las pequeñas unidades productivas que dependen de la recolección diaria. Los productores rechazan enérgicamente la medida, señalando el perjuicio que causa al sector productivo de San Lorenzo y a las familias que dependen de la actividad lechera. Aunque los productores buscan alternativas urgentes, el panorama es desalentador, ya que la Planta Industrializadora de Leche (PIL), la otra gran operadora en el departamento, ya ha cubierto sus cupos de recepción, haciendo inviable la absorción del excedente actual.

Esta no es la primera vez que los productores lecheros de la zona enfrentan dificultades con la entidad estatal. En gestiones anteriores, también se reportaron demoras en los pagos y reducciones en los volúmenes de acopio, lo que ha erosionado la confianza en el modelo de industrialización promovido por la empresa pública

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