La administración municipal de Tarija ha declarado el estado de emergencia a través de un decreto, una medida impulsada por la necesidad de agilizar la respuesta ante los considerables estragos causados por las intensas granizadas y lluvias que azotaron la ciudad y sus comunidades rurales entre el jueves y el sábado pasados. Esta disposición busca facilitar una intervención más rápida frente a las consecuencias de los fenómenos meteorológicos.

Las evaluaciones preliminares de los daños revelan afectaciones severas en diversos sectores. Los viveros, particularmente los ubicados en San Mateo y la zona de Los Carboneros, han sufrido una pérdida total de sus coberturas florales. En el ámbito urbano, la infraestructura pública también presenta deterioros significativos; por ejemplo, una posta sanitaria registró el colapso completo de su cielo falso. Además, siete mercados municipales resultaron impactados, incluyendo el Mercado Central, donde los techos, ya comprometidos por el granizo, cedieron ante la fuerza de la lluvia torrencial. Las calaminas plásticas traslúcidas de estos recintos quedaron destruidas en su totalidad.

En el área rural, varias localidades fueron duramente golpeadas. San Pedro de Sola, Bellavista y Obrajes padecieron los efectos de la granizada del jueves, mientras que San Andrés experimentó daños considerables el viernes. El personal municipal ha mantenido una labor ininterrumpida, extendiendo sus jornadas hasta la madrugada del jueves y durante todo el viernes, coincidiendo con la recurrencia de otra tormenta intensa.

Ante la magnitud de la situación, se ha dispuesto la movilización completa de los recursos humanos del municipio. La totalidad de los obreros y la mano de obra calificada están desplegados en centros de salud y colegios. La prioridad fundamental de la gestión es la protección de la infraestructura esencial y, de manera primordial, la salvaguarda de la vida de los ciudadanos

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