Un minibús fue completamente destruido por un incendio la noche del domingo, mientras permanecía estacionado al borde de la autopista que conecta El Alto con La Paz. El vehículo, que en cuestión de minutos se transformó en un amasijo de metal, fue consumido por las llamas con una velocidad asombrosa.
El siniestro no concedió al propietario oportunidad alguna para intervenir, pues el fuego se propagó de forma incontrolable, envolviendo la totalidad del minibús y provocando la explosión de sus neumáticos. A escasos metros de la escena, el conductor observaba impotente la devastación de su medio de transporte. La frustración y la magnitud de la pérdida lo embargaron, llevándolo a las lágrimas.
Numerosos transeúntes y otros automovilistas detuvieron su marcha para presenciar el evento, capturando con sus teléfonos móviles las imágenes del incendio y las detonaciones. Entre los presentes, el lamento generalizado era que la rapidez con la que el fuego devoró el minibús hacía inútil cualquier esfuerzo de rescate, incluso si los servicios de emergencia hubieran llegado de inmediato
