La institución encargada de velar por los derechos ciudadanos confirmó la integridad del proceso de balotaje celebrado el pasado 19 de octubre, aseverando que las manifestaciones de desacuerdo que surgieron posteriormente carecen de pruebas fehacientes que sustenten las acusaciones de fraude.
Tras la divulgación de los resultados definitivos de la segunda vuelta electoral, se documentaron cinco episodios de alteración en las ciudades de Santa Cruz, Sucre, Cochabamba, Oruro y Tarija. En estos lugares, simpatizantes de una coalición política expresaron su rechazo a los cómputos oficiales, argumentando la existencia de un fraude sin presentar evidencias verificables que respalden tales afirmaciones. Asimismo, se reportaron incidentes de agresión hacia profesionales de la prensa durante estos eventos.
El Defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, indicó que el seguimiento a estas protestas, originadas por sectores que no aceptan la victoria del presidente electo Rodrigo Paz, se mantiene activo. Anunció que se presentará un informe detallado sobre los acontecimientos registrados hasta el fin de semana, destacando el despliegue de un operativo de monitoreo en diversos distritos durante las noches recientes.
Para la jornada electoral, la entidad desplegó un equipo de 834 personas, entre funcionarios y voluntarios, dedicados a la observación de los derechos humanos. Durante el balotaje, se recibieron un total de 535 reclamaciones, de las cuales la mitad fueron resueltas el mismo día de la votación.
El análisis de las quejas reveló que la mayor proporción, un 50%, correspondía a dificultades en la expedición de certificados de impedimento. Le siguieron las objeciones relacionadas con el voto preferente, que representaron un 10,8%, el voto asistido con un 9,3%, y las demoras en las mesas de sufragio con un 6,7%. Geográficamente, Oruro y Santa Cruz concentraron la mayor cantidad de inconformidades, con un 37,75% y un 23% respectivamente, mientras que Tarija registró el menor número de incidentes, apenas un 0,75%.
Es importante señalar que, en general, el desarrollo de la votación transcurrió sin incidentes violentos en los recintos electorales. Un 92% de los observadores desplegados a nivel nacional calificó la jornada como sumamente pacífica y transparente. No obstante, se registraron dos incidentes específicos de intolerancia: una interpelación verbal hostil dirigida al presidente Luis Arce en La Paz, y manifestaciones de animadversión hacia un candidato a la vicepresidencia en Santa Cruz
