El presidente electo Rodrigo Paz Pereira, a solo horas de su investidura como máximo mandatario de Bolivia, pronunció un discurso clave en el encuentro empresarial Visión Bolivia 2025, celebrado en las instalaciones de Fexpocruz en Santa Cruz. Su intervención delineó las directrices principales de su futura administración, abordando temas cruciales para el desarrollo nacional.
El próximo jefe de Estado inició su alocución expresando un profundo optimismo por el porvenir de la nación, comparando la emoción del evento con la alegría de presenciar un nuevo nacimiento. Destacó la reciente y contundente elección de las directivas en la Cámara de Diputados y de Senadores, interpretando estos resultados como una clara señal de tranquilidad y consenso para el país. Paz Pereira se comprometió a establecer, en los próximos seis meses, un marco sólido de seguridad jurídica y a garantizar el respeto a la propiedad privada, con el objetivo de fomentar un clima propicio para la inversión.
El presidente electo contrastó de manera enfática el desempeño económico reciente de Bolivia con el de la región sudamericana en general. Lamentó la escasa inversión extranjera directa que recibió el país en 2024, ascendiendo a 240 millones de dólares, en marcado contraste con los 115 mil millones de dólares que captó el continente. Atribuyó esta disparidad a políticas que, según su análisis, han obstaculizado el progreso nacional. Hizo un llamado vehemente a empresarios nacionales e internacionales para que consideren a Bolivia como un destino prioritario para sus capitales, asegurándoles reglas claras y un entorno acogedor. Paz Pereira afirmó que el veredicto de las urnas en las recientes elecciones marcó el fin definitivo de lo que denominó el Estado tranca, anunciando el inicio de una era de transformación.
Respecto a la propuesta de federalismo planteada por el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, Paz Pereira reconoció puntos de convergencia en la búsqueda de fortalecer las regiones. Si bien abogó por un modelo de capitalismo para todos y por la eliminación de las barreras burocráticas, expresó su convicción de que Bolivia evolucionará hacia un estado federal en los años venideros, lo que robustecerá a cada una de sus unidades territoriales. No obstante, enfatizó la necesidad primordial de desarrollar el capital humano, sosteniendo que una sólida formación en educación, salud y capacitación es fundamental para dotar a los ciudadanos de las capacidades necesarias para tomar decisiones adecuadas y lograr un desarrollo sostenible. Transmitió un mensaje de liberación nacional, declarando que el período de estancamiento había concluido y que Bolivia, a través de la unidad, posee la resiliencia para reconstruirse.
En el ámbito internacional, el futuro presidente delineó una estrategia proactiva de diálogo con todas las naciones interesadas en la inversión colaborativa, trascendiendo la dependencia de la ayuda para forjar verdaderas alianzas. Anunció la inminente reanudación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y agradeció el significativo respaldo financiero comprometido por organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el BID y, de manera particular, la CAF, que destinará 3.100 millones de dólares a Bolivia en el corto y mediano plazo. Paz Pereira manifestó con firmeza que el pragmatismo económico prevalecerá sobre las consideraciones ideológicas, señalando una drástica caída en las exportaciones y la pérdida de empleos debido a decisiones ideológicas pasadas, las cuales calificó como una forma de traición a la patria. Subrayó la voluntad política de su gobierno para apoyar a todo aquel que desee cooperar y generar empleo.
Un punto crucial de su intervención fue una advertencia directa e inequívoca a los ejecutivos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Paz Pereira aseguró que el país ya cuenta con las reservas necesarias de diésel y gasolina, y que cualquier obstaculización persistente en su distribución o en la producción sería objeto de severas acciones legales, incluyendo posibles procesos por traición a la patria. Concluyó su discurso abogando por un modelo de gobernanza basado en consensos firmes, donde se promueva el diálogo abierto, pero no se toleren bloqueos ni acciones perjudiciales. Reafirmó los valores fundamentales de paz, trabajo y educación, instando a los ciudadanos a priorizar la formación de sus hijos como el legado más valioso.
El presidente electo finalizó su alocución agradeciendo a Santa Cruz, resaltando que, incluso antes de asumir oficialmente el gobierno, ya se están sentando las bases para transformar la nación y generar nuevas oportunidades
