La inminencia de un nuevo Superclásico plantea un complejo escenario estratégico para el cuerpo técnico, que busca la configuración ideal para afrontar un duelo de trascendencia mayúscula. Este encuentro no solo representa una oportunidad para el equipo de reafirmar su identidad, sino que también incidirá significativamente en sus aspiraciones deportivas, particularmente en la carrera por la clasificación a la Copa Libertadores 2026. La precisión en la planificación, por tanto, se vuelve fundamental.

Una de las opciones tácticas que se barajan, basada en precedentes exitosos en el Estadio Alberto J. Armando, es la implementación de una línea defensiva de cinco. Esta disposición, utilizada en las dos visitas más recientes al reducto rival (con resultados de 0-1 en 2022 y 1-0 en 2024), y en un total de tres ocasiones en la historia del entrenador al frente del club, incluyendo el empate 2-2 en la final de ida de la Libertadores 2018, podría ser la clave para contener el ataque adversario y construir desde una base sólida.

En el ámbito de las decisiones de personal, la filosofía de contar con jugadores de experiencia en partidos cruciales cobra relevancia. En este contexto, la reaparición de Enzo Pérez se perfila como una posibilidad concreta. El mediocampista, ausente de la competencia oficial durante 46 días a raíz de una profunda herida en la pierna izquierda sufrida en la vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores, podría regresar para aportar su liderazgo y visión de juego.

Asimismo, se evalúa la condición física de Gonzalo Montiel, quien ha mostrado una recuperación acelerada de un esguince leve de rodilla izquierda. De confirmarse su plena aptitud, se espera que ocupe la banda derecha, mientras que Marcos Acuña haría lo propio por el sector izquierdo, ambos con proyecciones ofensivas.

Para fortalecer la retaguardia, se contempla la inclusión de Juan Carlos Portillo en un rol de líbero o pivote defensivo, complementando a los centrales Lucas Martínez Quarta y Lautaro Rivero, quienes se perfilan como titulares indiscutidos. Portillo ofrecería solidez defensiva y una salida limpia desde el fondo, potenciando la distribución del balón, especialmente si comparte el mediocampo con Enzo Pérez. En la zona central, junto al mendocino, las alternativas incluyen a Kevin Castaño, a pesar de un reciente declive en su rendimiento, o a Giuliano Galoppo, quien ha destacado como el máximo goleador del semestre. La creatividad en el mediocampo podría completarse con Juan Fernando Quintero, sin descartar a Nacho Fernández como otra opción junto a Pérez.

En el frente de ataque, Maxi Salas se mantiene como una pieza inamovible. La incógnita reside en su acompañante, con Sebastián Driussi y Maxi Meza como principales contendientes. La ausencia de Facundo Colidio por lesión (desgarro) abre la puerta para que, si Driussi no está en condiciones de iniciar, el ex Monterrey asuma la titularidad. Desde el banco, Ian Subiabre, quien no tuvo el desempeño esperado en su reciente titularidad contra Gimnasia, y Santiago Lencina, estarían a la espera de su oportunidad

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