Rodrigo Paz Pereira asumió la presidencia de Bolivia este sábado al mediodía, marcando el inicio de su gestión con un discurso pronunciado en el hemiciclo de la Asamblea Legislativa Plurinacional en La Paz. Su alocución, cargada de un profundo sentido de responsabilidad y optimismo, delineó la dirección que tomará su gobierno durante el periodo 2025-2030, presentando una renovada visión para la nación.

La intervención del mandatario, que se extendió por aproximadamente 34 minutos, articuló los principios y desafíos fundamentales de su administración. Al inicio, el presidente expresó su gratitud por la copiosa lluvia matutina que cayó sobre la sede de Gobierno, interpretándola como una bendición. Asimismo, dedicó palabras de reconocimiento a su vicepresidente, Edmand Lara, por el trabajo conjunto durante la campaña electoral, y a su familia, manifestando un profundo afecto. Extendió un saludo especial a Tarija y a todos los departamentos del país. El momento de agradecimiento se completó con una emotiva mención a sus padres, quienes fueron reconocidos por el público presente.

Con una postura firme, el presidente proclamó el advenimiento de una nueva etapa para Bolivia. Subrayó que su quinquenio de mandato se concibe como un periodo de servicio a la ciudadanía, y no como la posesión de un privilegio o trono.

En el ámbito internacional, Paz Pereira señaló la intención de reposicionar a Bolivia en el escenario global, buscando restaurar la reputación del pasaporte boliviano para que sea un emblema de respeto y no de desconfianza.

El compromiso con los principios de libertad y justicia fue un eje central de su mensaje. Enfatizó que el nuevo ciclo estará marcado por la libertad, pero intrínsecamente ligada a la responsabilidad individual y colectiva, y que ninguna persona se encuentra por encima de la ley o de los intereses de la patria.

El presidente también dirigió críticas contundentes a las gestiones de los dos exmandatarios precedentes, Evo Morales y Luis Arce Catacora, quienes gobernaron durante las últimas dos décadas. Los acusó de traición y exigió explicaciones sobre el manejo de la bonanza económica y los recursos estratégicos como el litio y el gas.

Reafirmando promesas de campaña, el líder boliviano reiteró su determinación de combatir la corrupción y optimizar la estructura del Estado. Advirtió que aquellos que cometan abusos serán procesados y encarcelados, y aseguró que la administración pública operará al servicio de los ciudadanos. Anunció además la revisión y posible cierre de ministerios, los cuales serán sometidos a auditorías rigurosas.

Finalmente, el mandatario hizo un llamado a la juventud boliviana, instándoles a permanecer en el país, con la promesa de que se generarán mejores oportunidades laborales y condiciones de desarrollo

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