La reciente asunción de Rodrigo Paz a la presidencia de Bolivia, el pasado sábado 8 de noviembre, ha marcado un punto de inflexión en la crítica situación de abastecimiento de carburantes que aquejaba al país. En los días subsiguientes a su toma de posesión, la notable disminución de las filas en las estaciones de servicio ha sido un hecho ampliamente reconocido por diversos sectores, especialmente el del transporte, que, si bien celebra la mejora, insta a garantizar la continuidad del suministro para evitar futuras recaídas.

Durante su primer mensaje a la nación como jefe de Estado, Paz anunció la entrada de numerosas cisternas cargadas de combustibles por las fronteras nacionales, anticipando la llegada de aproximadamente 900 unidades adicionales en los días venideros. Esta medida surtió efecto casi de inmediato, ya que al día siguiente se observó una reducción palpable en las colas de vehículos, en contraste con la compleja situación heredada de la administración anterior.

Específicamente en Tarija, la jornada del lunes evidenció la ausencia de las prolongadas filas de camiones que buscaban diésel y de vehículos particulares en busca de gasolina, una imagen que había sido constante y que afectaba no solo a transportistas, sino también a productores agrícolas y pecuarios.

Desde el sector del autotransporte, Gabriel Pérez, ejecutivo de la Federación 15 de Abril, confirmó que la normalización del suministro en Tarija comenzó a ser perceptible desde el domingo, al punto de que varias estaciones de servicio reanudaron el carguío nocturno. Pérez manifestó su esperanza de que esta tendencia positiva se mantenga, permitiendo una completa estabilización del sector tanto a nivel departamental como nacional, aunque advirtió sobre la persistencia de algunos desafíos en el abastecimiento en el eje central del país. El dirigente también vinculó la mejora en la distribución de combustibles con una incipiente disminución en los precios de productos de la canasta básica familiar en departamentos como Santa Cruz. Subrayó que la sostenibilidad de estas políticas dependerá de una gestión económica transparente y eficiente por parte del Gobierno, recordando que la falta de claridad en la administración anterior había sumido al transporte en una profunda crisis. Pérez enfatizó la relevancia del transporte como motor económico del país, explicando cómo su paralización había disparado los precios de los bienes esenciales. Adicionalmente, informó que la Confederación de Choferes de Bolivia está coordinando una reunión con los ministerios de Hidrocarburos y de Obras Públicas para abordar temas cruciales para Tarija, como el avance de proyectos carreteros inconclusos.

Por su parte, Gustavo Rodríguez, líder de los Volqueteros del Sur, destacó una reducción del 90% en las filas por combustibles en los últimos días, expresando su confianza en una desaparición total en breve. Rodríguez enfatizó la vital importancia de los carburantes para el funcionamiento del país, señalando que su escasez impacta negativamente no solo al transporte, sino también a la agricultura, la minería y la industria, calificando el año como particularmente difícil para todos los sectores productivos. Asimismo, valoró la designación de profesionales especializados en el gabinete de Paz, augurando resultados positivos. Sin embargo, instó al Ejecutivo a acelerar la designación de viceministros y directores para desmantelar las estructuras burocráticas y corruptas heredadas. Rodríguez también recordó que numerosos proyectos de infraestructura en el país se vieron paralizados por la falta de diésel y gasolina, debido a la suspensión de licencias por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) a empresas que adquirían grandes volúmenes para la ejecución de obras, por lo que urgió al nuevo gobierno a reactivar estas iniciativas.

En el ámbito municipal, el alcalde de Tarija, Johnny Torres, estimó que, con el ingreso de cisternas gestionado por la nueva administración, el país dispone actualmente de aproximadamente 27 millones de litros de carburantes. Considerando que el consumo diario de Bolivia ronda los 5 millones de litros, esta cantidad es suficiente para cubrir la demanda de una semana completa. Torres aseguró que, con un ingreso diario constante de volúmenes similares, el desabastecimiento quedará completamente superado.

Desde la perspectiva de los distribuidores, Moisés Hidalgo, presidente de la Asociación de Surtidores Privados (Asosur) de Tarija, calificó de positiva la llegada de combustibles al mercado nacional. Sin embargo, pidió paciencia a la población, reconociendo que la normalización total del suministro no será instantánea. Hidalgo también cuestionó la falta de transparencia en la distribución de combustibles durante la gestión anterior, criticando la forma en que YPFB manejaba la información, prometiendo públicamente un aumento del 30% en los volúmenes para luego recortar las entregas posteriores, lo que en realidad constituía una mera entrega adelantada.

Finalmente, el diputado Richard López Martínez, representante del sector del autotransporte tarijeño por la alianza Unidad, manifestó la satisfacción de los transportistas ante la garantía de suministro de carburantes, ya que la escasez de diésel y gasolina estaba afectando severamente sus actividades cotidianas. López Martínez elogió el cumplimiento de la promesa del gobierno de Paz de asegurar el combustible desde el primer día, expresando la esperanza de que esta situación se mantenga, lo que permitiría al sector del transporte recuperar su economía en los últimos meses del año, tras haber sido duramente golpeado

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