Bolivia ha concretado un acuerdo para exportar carne al mercado egipcio, una iniciativa que representa una oportunidad significativa debido al elevado consumo anual de este producto en ese país, estimado en aproximadamente 160.000 toneladas, cifra que supera en cuatro veces las exportaciones actuales bolivianas. Aunque los detalles sobre volúmenes y logística aún están en proceso de definición, el gobierno boliviano resalta el potencial económico que este mercado ofrece.
El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, señaló que Egipto cuenta con una población de 118 millones de habitantes y un ingreso per cápita cercano a los 21.000 dólares, lo que convierte a este destino en uno de los más atractivos para la exportación boliviana en la región árabe. Además, destacó que los precios que Egipto está dispuesto a pagar por la carne fresca y congelada superan ampliamente los que actualmente se obtienen en mercados como China, el principal comprador de Bolivia hasta ahora. En concreto, Egipto ofrece cerca de 10.000 dólares por tonelada de carne fresca y alrededor de 6.000 dólares por tonelada de carne congelada, cifras que duplican los ingresos actuales provenientes de Asia.
Para iniciar este proceso, Bolivia cuenta con tres frigoríficos autorizados para exportar carne bovina y uno para carne de pollo. El país prevé que, con la demanda egipcia, será posible incrementar la producción, certificar más plantas y fortalecer toda la cadena productiva ganadera. En este sentido, se pondrá en marcha en enero la primera Oficina Halal en Santa Cruz, ubicada dentro del Senasag, que facilitará la certificación religiosa requerida para exportar a mercados árabes, eliminando la dependencia de entidades extranjeras para este trámite.
El establecimiento de esta oficina permitirá agilizar el cumplimiento de las normativas Halal y ampliar la capacidad de certificación a nivel nacional, facilitando así el cumplimiento de los estándares exigidos por compradores egipcios, quienes ya han iniciado contactos formales para concretar sus pedidos.
Este acuerdo con Egipto es solo el inicio de una estrategia más amplia que incluye la posible incorporación de Bolivia a la zona económica del canal de Suez. Esta iniciativa abriría nuevas rutas comerciales hacia África, Medio Oriente y Asia, creando un corredor estratégico que impulse la exportación boliviana no solo en productos cárnicos, sino también en otros sectores económicos.
Paralelamente, la Cancillería boliviana trabaja en la recuperación de ventajas arancelarias en países como Panamá y en la negociación de nuevos acuerdos comerciales para fortalecer la posición del país en mercados internacionales donde se ha perdido presencia.
A pesar de estos avances en el ámbito externo, el gobierno mantiene como prioridad la estabilidad del mercado interno. El ministro Aramayo destacó la preocupación por el aumento en los precios de la carne, que han alcanzado niveles elevados debido a la crisis en el sector de combustibles y la escasez de divisas. En respuesta, se iniciarán diálogos con proveedores para evitar prácticas especulativas y garantizar precios justos para los consumidores.
Finalmente, se enfatizó que la apertura hacia nuevos mercados internacionales no debe interpretarse como una amenaza para el abastecimiento local, sino como una oportunidad para incrementar la productividad y mejorar la calidad de la carne destinada al consumo nacional
