Ronald Raldes, presidente de Oriente, emitió un comunicado oficial y ofreció declaraciones a la prensa deportiva en las que afirmó que su directorio continuará en funciones, subrayando que cualquier decisión institucional deberá ir acompañada de una rendición de cuentas clara y transparente.
Raldes reveló que tanto él como su familia han sido objeto de amenazas durante el último año. Indicó que su esposa fue incluso interceptada en la calle y amenazada, además de enfrentar campañas de difamación. Durante ese periodo, el dirigente optó por mantenerse en silencio y refugiarse en el apoyo familiar, especialmente mientras estuvo sancionado. Sin embargo, tras recibir la notificación de su inocencia, decidió hablar públicamente para aclarar la situación y contar la verdad.
En cuanto a la seguridad de su familia, Raldes admitió que sigue preocupado por las amenazas recibidas, destacando la prioridad que tiene la protección de sus seres queridos. Además, aseguró contar con el respaldo incondicional de su familia, quienes le han pedido que aclare todos los aspectos relacionados con su gestión y los recursos que ha aportado al club, los cuales están debidamente documentados.
Respecto a la situación financiera, el presidente de Oriente anunció que transparentará en la próxima asamblea el estado real de las finanzas, detallando la deuda que heredó y los pagos realizados durante su mandato. Reconoció que debió haber realizado esta rendición de cuentas con anterioridad, pero explicó que se enfocó en resolver los problemas que encontró desde el inicio de su gestión.
Sobre la multa de 55 mil bolivianos impuesta tras el clásico, confirmó que ya fue notificado y que el asunto fue resuelto. En respuesta a las acusaciones de que manejaba fondos del club en su cuenta personal, Raldes negó esas afirmaciones y explicó que las cuentas siempre se manejaron de manera mancomunada entre el club y dirigentes, señalando que Oriente enfrenta problemas con la inhabilitación de su cuenta bancaria.
En relación a la supuesta deuda de 9 millones de dólares atribuida al club, el dirigente manifestó sorpresa ante esa cifra y aseguró que no estaba al tanto de tal monto. Prometió que quienes han manejado el club en los últimos meses deberán explicar esta situación y enfatizó que ningún miembro del directorio renunciará sin antes rendir cuentas.
Sobre la posibilidad de que el club pierda puntos por demandas no solucionadas, Raldes admitió no tener información actualizada desde el 18 de marzo, fecha en la que dejó de tener acceso a la institución y al primer plantel. Indicó que a partir del lunes siguiente comenzará a informarse y a trabajar en la resolución de los problemas pendientes.
En cuanto a rumores sobre la infiltración de políticos del anterior gobierno en el club, señaló que Oriente es una institución deportiva regida por sus estatutos, la FIFA y Conmebol, y anunció que solicitará una investigación a la Federación Boliviana de Fútbol y a Conmebol para esclarecer esos hechos.
Raldes aclaró que su regreso a la presidencia tiene como objetivo principal resolver los problemas del club y llevar a cabo una asamblea que permita transparentar la gestión. También manifestó su intención de responder a las difamaciones y calumnias recibidas, asegurando que su única acción fue asumir y pagar deudas heredadas, fortalecer el patrimonio y apoyar las divisiones menores, esfuerzos que han sido distorsionados por comentarios negativos.
Sobre el origen de los problemas financieros, explicó que comenzaron en 2024 debido a la retención de fondos por impuestos. Intentó gestionar soluciones junto a su directorio, pero no recibió apoyo, por lo que optó por buscar alternativas para que el club pudiera cumplir con sus obligaciones.
En cuanto a la deuda que dejó antes de su sanción, detalló que al asumir encontró una deuda de 4 millones de dólares, la cual se incrementó en más de un millón debido a la pandemia. Aseguró haber invertido 5.5 millones de dólares de su patrimonio para enfrentar estas obligaciones, con el conocimiento y aprobación de su directorio, y rechazó categóricamente las acusaciones de enriquecimiento personal.
Raldes resaltó que es el único presidente que ha presentado auditorías desde 2019 hasta 2021, y que tenía lista la correspondiente a 2022, pero que la asamblea para su presentación no se realizó por decisiones del directorio. Finalmente, indicó que su prioridad será informarse a fondo sobre la situación actual y conformar un equipo competitivo para la próxima temporada, lamentando las declaraciones de expresidentes que niegan haberlo contactado y las críticas que recibe sin confrontarlo directamente.
El dirigente reconoció sentirse traicionado por acciones ocurridas a sus espaldas, pero aseguró que aclarará todo en el momento oportuno. También reiteró que desde 2019 ha estado pagando las deudas del club, el cual recibió sin recursos económicos ni infraestructura adecuada, y con una deuda inicial de 4 millones de dólares
