Una marcha convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) en las calles principales de La Paz culminó en enfrentamientos con la Policía, quienes tuvieron que hacer frente a la utilización de dinamitas y otros elementos pirotécnicos por parte de los manifestantes. Durante el conflicto, se registraron daños tanto en propiedades públicas como privadas. Las autoridades policiales informaron la detención de 12 personas, entre hombres y mujeres, vinculadas a los incidentes.

Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público, mientras las autoridades continúan con la evaluación de los daños ocasionados y determinan las responsabilidades legales correspondientes a los actos violentos ocurridos en el marco de la protesta.

En el transcurso de los hechos, una persona resultó herida como consecuencia de la explosión de una dinamita en la avenida Mariscal Santa Cruz. La víctima, un hombre que sufrió una lesión en una extremidad debido a una esquirla, fue trasladada al Hospital del Seguro Universitario, donde permanece en estado estable.

Según reportes oficiales, el lesionado era un transeúnte que se encontraba en la zona cuando se produjo la detonación de un artefacto explosivo, presuntamente empleado por algunos manifestantes. Durante el operativo policial, se logró asegurar la zona del Obelisco, retirando objetos incendiados y escombros que obstaculizaban el área.

La movilización intentó avanzar hacia la Plaza Murillo después de las 15:30, luego de que el dirigente de la COB decidiera retirarse de una mesa de diálogo convocada por el Gobierno, relacionada con el Decreto Supremo 5503, que aborda la Emergencia Económica. Este retiro desencadenó los enfrentamientos, en los cuales la Policía utilizó agentes químicos para dispersar a los manifestantes.

Las autoridades policiales confirmaron el uso de explosivos contra los efectivos, calificando estas acciones como un atentado contra la integridad y la vida de las personas. Ante la posibilidad de nuevas protestas, se anunció que se mantendrá un dispositivo de seguridad conformado por 1.800 agentes, destinados a proteger la Plaza Murillo, así como otras instituciones públicas y privadas, con el fin de salvaguardar la seguridad ciudadana y los bienes estatales.

Al concluir la jornada, el ambiente en el centro de la ciudad continuaba tenso, mientras las fuerzas de seguridad siguen evaluando el número de agentes heridos y las medidas legales a implementar contra quienes resulten responsables por el empleo de explosivos durante las manifestaciones

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