La jornada inició con una intervención policial en el hotel donde se encontraba la Central Obrera Boliviana (COB). El Gobierno negó la detención del ejecutivo Mario Argollo y reiteró su disposición para entablar un diálogo con los trabajadores. Sin embargo, los dirigentes sindicales rechazaron esta propuesta y optaron por intensificar los bloqueos en las carreteras. Sobre esta situación, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, ofreció detalles en una entrevista.
En relación a la convocatoria al diálogo realizada por el Gobierno, que no fue atendida por los trabajadores, quienes además condicionan la liberación de detenidos a la suspensión de protestas, el ministro explicó que el Ejecutivo ha promulgado el decreto 5503 con el objetivo de estabilizar la economía nacional. Según Lupo, este decreto representa un punto de inflexión en el modelo económico del país, ya que en 2025 se enfrentaba a una inflación proyectada del 50%, un tipo de cambio de treinta bolivianos y una grave escasez de combustibles con largas filas para abastecerse.
El ministro destacó que, gracias a la aplicación del decreto, la inflación anual se ha reducido al 20%, el tipo de cambio se mantiene por debajo de los 10 bolivianos y el suministro de combustibles es normal. Asimismo, mencionó que el Gobierno convocó a cerca de 100 organizaciones sociales, parlamentarios, gremios y comerciantes para establecer seis mesas técnicas que comenzarán a trabajar próximamente en el campo ferial Chuquiago Marka.
Respecto a la negativa de la COB a participar en el diálogo, Lupo indicó que se les otorgó un espacio exclusivo, al que acudieron alrededor de 40 representantes sindicales. No obstante, la central obrera mantuvo una postura inflexible, exigiendo la abrogación del decreto 5503, petición que el Gobierno rechazó categóricamente. El ministro afirmó que, aunque están abiertos a discutir y mejorar algunos artículos del decreto, no se contempla su eliminación.
Sobre la escalada de las medidas de presión y la ausencia de la COB en las mesas de diálogo, el ministro señaló que la verdadera intención y demandas de los dirigentes no están claras, dado que no han mostrado disposición para un diálogo constructivo y respetuoso. Además, expresó su rechazo a la violencia, la intolerancia y los bloqueos, resaltando que el país ha optado por un cambio que implica no solo transformaciones económicas y políticas, sino también culturales.
En cuanto a la posibilidad de alcanzar consensos, Lupo mencionó que cuenta con la delegación presidencial para tomar decisiones y que está dispuesto a negociar siempre que exista una apertura para discutir más allá del mandato único de abrogar el decreto. Para avanzar, propuso que la COB presente un documento con todas sus observaciones para analizarlas y debatirlas abiertamente, algo que hasta el momento no ha ocurrido
