En un lapso inferior a tres meses, Estados Unidos ha enviado al menos cuatro misiones técnicas y políticas de alto nivel a Bolivia, evidenciando un cambio significativo en la dinámica bilateral tras más de quince años sin relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadores. Aunque aún no se han formalizado decisiones administrativas concretas, estas visitas han impulsado un diálogo renovado en ámbitos políticos, económicos, de seguridad y judicial, áreas que permanecieron prácticamente inactivas desde 2008.
La más reciente delegación se centró en fortalecer la cooperación judicial entre ambos países. Representantes del Departamento de Estado estadounidense, a través de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Cumplimiento de la Ley (INL), mantuvieron un encuentro de alto nivel con la Fiscalía General del Estado para discutir el futuro de la colaboración bilateral en la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción y la seguridad ciudadana.
La comitiva estadounidense estuvo conformada por la exfiscal Shanna Batten y Patricia Viscarra, representante legal de la Embajada de Estados Unidos. Por parte del Ministerio Público participaron autoridades como el secretario general Israel Ayala Baldelomar, los fiscales superiores en Crimen Organizado Luis Whaner Montaño y René Walter Cáceres Juchani, la fiscal superior en Anticorrupción Mirtha Mejía Salazar, el fiscal superior en Narcotráfico Jorge Algarañaz Ribera y la jefa de la Unidad de Asuntos Internacionales, María Luisa Herrera.
Durante la reunión, los fiscales bolivianos compartieron los avances, retos y perspectivas institucionales en áreas estratégicas, así como las acciones emprendidas contra delitos de alto impacto. Se resaltó la importancia de mantener un diálogo continuo con socios estratégicos, destacando que estos espacios fortalecen la coordinación interinstitucional y reafirman el compromiso con la legalidad, la transparencia y la seguridad ciudadana.
Esta misión judicial se suma a otras tres delegaciones enviadas por Estados Unidos en las últimas semanas. Una de las más destacadas en el ámbito político fue la visita a La Paz de dos funcionarios del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, quienes se reunieron con el vicepresidente, autoridades del Ejecutivo, legisladores y representantes del sector privado. En esta ocasión también participó la jefa de misión diplomática estadounidense en Bolivia, Debra Hevia, lo que aportó un mayor peso político a la visita.
El propósito principal de este encuentro fue explorar oportunidades de cooperación económica, diplomática y de seguridad, además de fortalecer los canales de comunicación política entre ambos gobiernos. Los funcionarios estadounidenses planean permanecer varias semanas en el país y extender su agenda a Santa Cruz para sostener reuniones con actores empresariales.
La primera misión, enfocada en aspectos comerciales y económicos, llegó en diciembre con representantes de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM), la Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos (USTDA), y altos funcionarios de los Departamentos de Comercio y Estado. Su objetivo fue evaluar estratégicamente oportunidades de cooperación técnica e inversión en sectores clave como energía, infraestructura, agricultura y telecomunicaciones, con actividades en Santa Cruz y La Paz.
Por otro lado, la tercera misión, realizada a mediados de enero, estuvo dedicada a la seguridad y cooperación antidroga. Integrada por agentes especializados, esta delegación evaluó la posibilidad de avanzar hacia un acuerdo marco para mejorar el intercambio de información, fortalecer la inteligencia y optimizar el apoyo operativo con Estados Unidos y otros socios internacionales. En este contexto, se analizó preliminarmente el posible retorno de la DEA a esquemas de trabajo conjunto tras su expulsión en 2008.
El viceministro de Defensa Social reconoció que la política antidroga se debilitó durante la prolongada administración del Movimiento al Socialismo (MAS), señalando que recuperar la confianza internacional es fundamental para mejorar la cooperación en esta área.
El relanzamiento de las relaciones bilaterales fue anunciado por el presidente tras asumir el cargo y se consolidó con la presencia del vicesecretario de Estado estadounidense en la ceremonia de investidura presidencial. A pesar de estos avances, hasta el momento Estados Unidos no ha designado un embajador en Bolivia, ni el país andino ha nombrado un representante ante Washington. La formalización del retorno de embajadores requiere procesos de acreditación que pueden extenderse hasta seis meses una vez que se realice la designación.
Desde una conferencia internacional, el canciller boliviano afirmó que ambos gobiernos trabajan para restablecer la presencia diplomática a nivel de embajadores durante el presente año
