La familia Arce-Mosqueira atraviesa una serie de dificultades legales y políticas que han marcado un periodo turbulento. Rafael Arce fue declarado en rebeldía, y la Fiscalía solicitó a Interpol la emisión de un sello rojo para su búsqueda internacional. Mientras tanto, sus dos hijos, Luis Marcelo y Rafael Ernesto, enfrentan procesos judiciales y están siendo perseguidos por la Policía.
El expresidente Luis Arce se encuentra recluido en el penal de San Pedro, enfrentando cargos por corrupción relacionados con el Fondo de Desarrollo Indígena, además de un proceso por abandono de mujer embarazada. En el ámbito político, fue expulsado del Movimiento al Socialismo (MAS), partido que había consolidado durante su gestión y que actualmente atraviesa una profunda crisis institucional.
El analista político Ludwing Valverde señaló que el expresidente no logró sostener la dimensión política del cargo ni del partido, lo que contribuyó a la decadencia del MAS, que ahora enfrenta serias dificultades para recuperar su influencia. La expulsión de Arce del partido se produjo tras denuncias de apropiación indebida de fondos descontados a funcionarios públicos.
En cuanto a sus hijos, Luis Marcelo fue vinculado inicialmente a un caso de corrupción en el sector hidrocarburos a través de YPFB, aunque también fue detenido por una denuncia por agresión a su pareja, caso que luego fue retirado y que le permitió salir en libertad con medidas restrictivas. Posteriormente, desapareció tras el escándalo conocido como caso Botrading y fue detenido brevemente en Brasil, pero quedó en libertad tras la anulación del mandamiento de captura en Bolivia.
Por su parte, Rafael Ernesto está bajo investigación por la adquisición de una hacienda con un crédito millonario, además de poseer una considerable cantidad de bienes de lujo y vehículos de alta gama, algunos de los cuales fueron transferidos a su hijo, cuya existencia no ha sido confirmada oficialmente. Ante esta situación, la Fiscalía ha solicitado su declaratoria de rebeldía y ha pedido a Interpol activar un sello rojo para su localización y captura.
Paralelamente, el MAS ha sufrido un fuerte desgaste, logrando apenas mantener su personería jurídica en elecciones recientes y sin lograr consolidar candidaturas para procesos subnacionales, lo que refleja la crisis que atraviesa la organización política tras la gestión de Luis Arce y la pérdida de apoyo popular
