El asesinato de Jorge Luis Burgos, un joven de 26 años, ocurrido en un complejo deportivo del Urubó, Santa Cruz, ha desatado una investigación que va más allá del homicidio, debido a la ostentosa vida y patrimonio que llevaba la víctima. Burgos, conocido por sus tatuajes y estilo de vida lujoso, fue acribillado en la noche mientras se encontraba en una vagoneta junto a su pareja en el área de estacionamiento del centro deportivo. Según registros de cámaras de seguridad, el ataque fue perpetrado por dos individuos en motocicletas negras que dispararon contra el vehículo.
Tras el ataque, Burgos quedó gravemente herido en el suelo, mientras que su pareja logró resguardarse dentro y debajo del automóvil, posteriormente solicitando ayuda a sus allegados. Este hecho dio inicio a una investigación que ha involucrado cerca de veinte declaraciones, el secuestro de cinco vehículos de alta gama y al menos siete allanamientos, además de la apertura de pesquisas relacionadas con presunta legitimación de ganancias ilícitas.
En el lugar del crimen se encontraron 34 casquillos de bala calibre 9 milímetros. Durante los operativos, la policía incautó diversos objetos y documentos en varias propiedades vinculadas a la víctima y su familia. Entre los bienes confiscados se encuentran una caja fuerte con dinero en efectivo, relojes inteligentes, dispositivos electrónicos y registros que podrían aportar información clave al caso. Se destacó que Burgos alquilaba una residencia por un valor mensual considerable, lo que llamó la atención de los investigadores ante la aparente disparidad con su actividad conocida.
Las autoridades también allanaron una oficina vinculada a una empresa que presuntamente operaba la víctima. Hasta la fecha, se han inspeccionado siete inmuebles y se prevé que se realicen más diligencias conforme avance la investigación.
Respecto a las posibles motivaciones del asesinato, la policía maneja dos hipótesis principales. La primera sugiere que Burgos podría haber estado involucrado en la venta de armas a grupos delictivos, apoyándose en un tatuaje que tenía con la inscripción “AK47”, un modelo de rifle, lo que podría indicar un ajuste de cuentas. La segunda línea de investigación apunta a una deuda pendiente con organizaciones criminales. No obstante, las autoridades mantienen abierta la posibilidad de que surjan nuevas pistas.
En relación con los vehículos incautados, se encuentran dos BMW, uno negro y otro dorado, además de una Land Rover que pertenecían a la víctima, una camioneta Mitsubishi vinculada a su hermano y un Mercedes Benz negro que fue encontrado abandonado con un arma de fuego en su interior. Este último automóvil es considerado por la policía como el posible medio utilizado por los atacantes para perpetrar el crimen. El arma recuperada fue enviada a un laboratorio especializado para realizar pruebas balísticas que permitan confirmar su relación con el homicidio.
Las pesquisas continúan en marcha con el objetivo de esclarecer los hechos, localizar a los responsables y desentrañar las conexiones que rodean la vida y muerte de Jorge Luis Burgos
