La Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce) enfrenta un bloqueo en las inmediaciones de su planta, que ha generado pérdidas económicas significativas debido a la interrupción en el suministro de cemento. La empresa manifestó su disposición para entablar un diálogo con los transportistas, siempre y cuando se levante la medida que obstaculiza el traslado del material a diversas localidades. Por su parte, los conductores denuncian un trato desigual, argumentando que la compañía solo ha contratado a dos sindicatos, dejando fuera a otros que históricamente han prestado sus servicios.

El conflicto tiene su origen en el aumento del costo del flete para el transporte de cemento, consecuencia de la eliminación de la subvención a los combustibles. Mientras que el precio por bolsa de cemento subió de 5,75 a 7,50 bolivianos según la demanda de los transportistas para cubrir el incremento en el diésel, Soboce propuso un ajuste a 6,80 bolivianos, oferta que fue rechazada por los conductores.

La empresa informó que ha estado negociando durante un año con los transportistas de la región para ajustar las tarifas, priorizando siempre el diálogo. Sin embargo, el 18 de diciembre los transportistas suspendieron el servicio, y aunque Soboce convocó a nuevas conversaciones y propuso realizar estudios sobre el consumo de combustible, la dirigencia de los transportistas rechazó las propuestas y dio por finalizadas las negociaciones.

Ante la falta de respuesta, Soboce procedió a resolver los contratos vigentes con los sindicatos, conforme a lo estipulado en los acuerdos, notificando esta decisión el 30 de diciembre. Posteriormente, se estableció una mesa técnica con autoridades locales para evaluar las tarifas basadas en el consumo real de combustible, pero dado que los contratos habían sido rescindidos, se informó que sería necesario realizar una nueva licitación.

Entre el 12 y 17 de enero se llevó a cabo el proceso de licitación, mediante el cual el servicio fue adjudicado a dos de los cuatro sindicatos participantes: Río San Juan del Oro y 25 de Abril. Los contratos fueron formalizados el 20 de enero. Los sindicatos excluidos respondieron con un bloqueo que ha paralizado la logística en la planta, afectando no solo a la compañía y sus empleados, sino también a las familias que dependen de esta industria.

Los transportistas que mantienen la protesta exigen la reanudación del diálogo bajo la presión del bloqueo, una condición que la empresa rechaza rotundamente. Soboce ha expresado que no acepta presiones ni chantajes como métodos de negociación y reafirma su compromiso con la legalidad, la transparencia en los procesos de contratación y el desarrollo regional. Además, anunció que hará uso de todos los recursos legales para garantizar el derecho al trabajo y la libre circulación, derechos que considera vulnerados por el bloqueo.

Por otro lado, los sindicatos en protesta argumentan que la exclusión de dos organizaciones con mayor experiencia y número de unidades representa un acto de favoritismo perjudicial. Insisten en que su molestia radica en haber sido desplazados en la reciente adjudicación y esperan ser convocados para retomar el diálogo; de no ser así, advierten que mantendrán la vigilia en las instalaciones de la fábrica

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