El entrenador de la selección boliviana, Óscar Villegas, se prepara con detenimiento para el repechaje mundialista, enfrentando la dificultad de no contar con una fecha FIFA que facilite la convocatoria inmediata de los jugadores que militan en el extranjero. Ante esta limitación, el cuerpo técnico ha diseñado una estrategia alternativa que permita iniciar los entrenamientos en Santa Cruz con un grupo reducido de futbolistas del ámbito local, mientras se gestionan las incorporaciones progresivas de los legionarios antes del desplazamiento a México.
Villegas reconoció la complejidad de coordinar la llegada de todos los jugadores, dada la necesidad de obtener la autorización de sus respectivos clubes. La intención es iniciar la concentración el 2 o 3 de marzo con aproximadamente 13 futbolistas de la liga nacional, para luego integrar a un total de entre 26 y 28 jugadores en la lista final que viajará a Monterrey.
Una noticia positiva para el equipo es la confirmación de la participación desde el inicio del capitán Luis Haquin, quien milita en el Al Tai de Arabia Saudita y consiguió el permiso de su club para unirse a la concentración desde el primer día. Además, la reciente transferencia de Ramiro Vaca y Moisés Paniagua al Wydad de Marruecos amplía la cantidad de jugadores internacionales disponibles, superando ya la cifra de 15 legionarios convocables.
El plan del cuerpo técnico es consolidar el grupo en Bolivia antes de trasladarse a Monterrey, donde se tienen programados algunos partidos amistosos a puerta cerrada, principalmente contra equipos mexicanos. Bolivia enfrentará a Surinam el 26 de marzo y, en caso de avanzar, disputará la clasificación al Mundial 2026 frente a Irak, en una serie decisiva que representa un gran desafío para el combinado nacional
