En un escenario marcado por el debate sobre la organización política y administrativa del país, el presidente Rodrigo Paz ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia un modelo federalista. Durante su participación en la cumbre empresarial denominada Los sueños de Tarija al 2030, realizada en el Hotel Los Parrales, el mandatario destacó que el federalismo representa una vía imprescindible para el desarrollo equilibrado y justo de Bolivia a largo plazo.

El presidente Paz expresó su confianza en que, con la madurez política de las nuevas autoridades, se podrá encaminar al país hacia una estructura federal que permita distribuir de manera más equitativa los recursos y las responsabilidades entre las distintas regiones. Para él, este modelo no solo implica una reorganización territorial, sino también un fortalecimiento de la capacidad ciudadana y gubernamental para adoptar decisiones informadas que respondan a las necesidades locales, promoviendo así un Estado más justo y equilibrado.

En su discurso, el mandatario criticó duramente el actual sistema centralista que concentra alrededor del 80% de los recursos en el gobierno central, dejando apenas un 20% para ser repartido entre gobernaciones, universidades y los más de 300 municipios del país. Esta distribución desigual limita la autonomía y el desarrollo regional, lo que resulta en una gestión gubernamental poco eficiente y alejada de las prioridades locales. En contraposición, Paz propuso que las regiones mantengan al menos la mitad de la recaudación impositiva generada dentro de su jurisdicción. Esta medida busca garantizar que el 50% de la producción permanezca en el territorio donde se origina, permitiendo a las regiones disponer de recursos suficientes para fortalecer sus servicios públicos y proyectos de desarrollo.

La apuesta presidencial por el federalismo también está vinculada a un compromiso con mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En su intervención subrayó que todo esfuerzo debe orientarse a garantizar una vida digna para todos los bolivianos, con acceso a educación, salud y oportunidades que permitan evitar la migración forzada fuera del país. Para Paz, construir un Estado federal significa brindar a cada persona la posibilidad real de desarrollarse dentro de su propia patria, contribuyendo así al bienestar colectivo desde su región.

Además, el presidente hizo énfasis en la necesidad de ordenar las finanzas públicas con transparencia y eficiencia para que cada boliviano sienta que los recursos se destinan efectivamente a sus necesidades básicas. Este llamado apunta a transformar no solo la estructura fiscal sino también la cultura administrativa del Estado boliviano.

El debate sobre federalismo no es nuevo en Bolivia; tuvo uno de sus mayores impulsos desde Santa Cruz, donde hace algunos años se aprobó una propuesta en ese sentido durante un cabildo popular. Esta iniciativa fue retomada recientemente por el gobernador Luis Fernando Camacho durante un acto conmemorativo por la gesta libertaria departamental. Camacho enfatizó que es tiempo de que Santa Cruz asuma un liderazgo claro en la transformación del país hacia un sistema menos centralizado y más autónomo.

Para el gobernador cruceño, el federalismo es fundamental para eliminar límites al desarrollo regional y alcanzar nuevas metas acordes con los sueños y aspiraciones del pueblo. Su compromiso público ha sido asumir este reto no como una iniciativa personal sino como respuesta directa al mandato expresado por la población en consultas populares previas. Camacho insistió en cumplir esta promesa pese a las dificultades que pueda enfrentar.

Este renovado interés por implementar un modelo federal refleja tensiones históricas entre las regiones más pujantes económicamente y el gobierno central respecto a cómo deben administrarse los recursos nacionales. La discusión tiene implicaciones profundas sobre cómo se construirá Bolivia en las próximas décadas: si prevalecerá un Estado concentrador o si se avanzará hacia una estructura descentralizada capaz de responder mejor a las particularidades locales.

En definitiva, tanto desde el Ejecutivo nacional como desde autoridades departamentales clave se plantea ahora con mayor fuerza la necesidad imperante de ordenar políticamente al país bajo principios federalistas. Esta propuesta busca fomentar no solo una gestión más justa y equilibrada sino también consolidar condiciones para mejorar sustancialmente la vida cotidiana de todos los bolivianos mediante políticas públicas adaptadas a cada región.

El desafío será encontrar consensos políticos sólidos para concretar esta transformación estructural sin afectar negativamente otros aspectos esenciales del funcionamiento estatal. Sin embargo, queda claro que tanto desde Tarija como desde Santa Cruz existe un impulso decidido por avanzar hacia ese horizonte federalista que podría definir el futuro político y social del país

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