Durante el desarrollo del último convite previo al Carnaval de Oruro, las autoridades ambientales y policiales llevaron a cabo un operativo que resultó en el decomiso de nueve quirquinchos en estado de taxidermia. Estos ejemplares, que habían sido adaptados para ser usados como matracas dentro de las danzas tradicionales de morenadas, fueron retirados debido a la ausencia de registros legales que autoricen su tenencia y uso.

La acción fue liderada por la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (Pofoma), entidad encargada de supervisar y proteger la fauna silvestre en la región. Según explicó el director departamental de Pofoma en Oruro, Douglas Espinosa Zambrana, entre los animales decomisados, cuatro pertenecían a fraternos vinculados a la Morenada Central, mientras que los cinco restantes eran propiedad de bailarines integrantes de la Morenada Cocanis. Este dato pone en evidencia que el uso de quirquinchos taxidermizados como matracas no es una práctica aislada, sino que está presente en distintas agrupaciones dentro del contexto carnavalero.

Espinosa subrayó que ninguno de estos ejemplares contaba con registro autorizado por parte del Ministerio de Medioambiente, requisito indispensable para la tenencia legal de fauna silvestre en cualquier estado, incluyendo aquellos sometidos a procesos como la taxidermia. La ley vigente prohíbe estrictamente la tenencia, comercialización y uso de especies silvestres sin el correspondiente permiso oficial. Esta normativa busca proteger la biodiversidad y evitar prácticas que puedan fomentar el tráfico ilegal o el maltrato hacia estas especies.

La intervención se enmarca dentro del esfuerzo constante por preservar la fauna nativa y asegurar que las tradiciones culturales se desarrollen respetando las normas ambientales. El Carnaval de Oruro es una manifestación cultural emblemática, reconocida mundialmente por su riqueza y diversidad, pero esta celebración debe equilibrarse con prácticas responsables hacia el medio ambiente. El decomiso realizado durante el operativo pone en evidencia un desafío persistente: conciliar las expresiones folklóricas con la protección efectiva de los recursos naturales.

Este hecho también genera un llamado a las agrupaciones participantes para revisar sus usos tradicionales y buscar alternativas que permitan mantener vivas sus costumbres sin infringir las leyes ambientales. La utilización ilegal de animales disecados no solo implica sanciones legales sino que también puede afectar negativamente la imagen pública y la sostenibilidad cultural en el largo plazo.

En conclusión, el operativo realizado por Pofoma durante el convite del Carnaval refleja un compromiso firme con la conservación ambiental y el cumplimiento normativo. La prohibición legal sobre el uso no registrado de fauna silvestre busca garantizar un equilibrio entre tradición y respeto por la naturaleza, asegurando que futuras generaciones puedan disfrutar tanto del patrimonio cultural como del entorno natural protegido

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