El sector del transporte se encuentra en una situación de creciente preocupación debido a los daños ocasionados en sus vehículos por el uso de gasolina que, según denuncian, ha provocado fallas y deterioros significativos en los motores. Los transportistas han expresado su insatisfacción con la manera en que se está manejando la reparación y compensación de los daños, advirtiendo que los procesos burocráticos podrían dilatar excesivamente la devolución o reparación de sus motorizados, lo que consideran inaceptable dada la urgencia y el impacto económico que esta problemática genera en su actividad diaria.
En este contexto, representantes del sector han manifestado con claridad su demanda principal: una compensación efectiva y ágil que cubra todos los perjuicios sufridos por la pérdida y daños materiales en micros, trufis y vagonetas. La incertidumbre sobre cómo se implementará este resarcimiento es un punto crítico para ellos. Aunque reconocen que la indemnización se gestionará a través de una aseguradora, aún desconocen los detalles sobre las modalidades específicas para garantizar que cada socio reciba una compensación justa y adecuada a las circunstancias particulares de sus vehículos.
Previo a la instalación de las mesas técnicas entre transportistas y funcionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), el ejecutivo de la federación 16 de noviembre de transporte, Bismarck Daza, reiteró la falta de información precisa sobre el plan anunciado por YPFB para abordar esta situación. Daza enfatizó que el sector no está dispuesto a aceptar soluciones burocráticas que puedan retrasar aún más la atención a los afectados, resaltando la necesidad de mecanismos claros y efectivos que permitan resolver cuanto antes los problemas causados por esta gasolina “desestabilizada”.
Este miércoles marcará un momento clave para avanzar en las negociaciones, ya que se instalarán formalmente las mesas técnicas entre los transportistas y YPFB, con la participación también del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora. Esta instancia busca definir un camino concreto para solucionar el conflicto generado por el combustible defectuoso. Cabe destacar que este día también vence el plazo otorgado por los transportistas al presidente de YPFB, Yussef Akly, para presentar una solución clara y satisfactoria al problema.
La gravedad del daño económico sufrido por los transportistas es significativa. Se reportan gastos elevados para reparar motores afectados por el uso de esta gasolina problemática. En algunos casos, las reparaciones alcanzan montos hasta Bs 35 mil debido a daños severos como la afectación de bombillas e incluso la necesidad de destapar motores. Esta intervención mecánica no solo implica un costo alto sino también una pérdida directa en la garantía del vehículo, lo cual agrava aún más la situación financiera y operativa de quienes dependen diariamente del uso eficiente de sus unidades para trabajar.
Durante las mesas técnicas que comienzan este miércoles, se espera no solo discutir las formas concretas para resarcir estos daños sino también definir procedimientos claros para atender casos futuros o actuales donde aún persistan problemas derivados del combustible desestabilizado. El compromiso expresado por YPFB es establecer mecanismos diferenciados según si el vehículo ya fue reparado o si aún presenta daños pendientes. Esta distinción resulta fundamental para garantizar justicia y equidad en el tratamiento a cada uno de los afectados.
Desde YPFB se ha señalado que existen seguradoras involucradas con experiencia en coberturas y pólizas relacionadas con este tipo de siniestros. Sin embargo, todo esto será materia exclusiva del debate durante las mesas técnicas donde se espera llegar a consensos sobre cómo implementar dichas compensaciones sin demoras ni trabas burocráticas innecesarias. Además, se contempla activar mecanismos específicos para atender aquellas unidades que actualmente estén registrando problemas derivados del combustible defectuoso.
En suma, esta crisis representa un desafío importante tanto para los transportistas como para YPFB. Para el sector transporte significa enfrentar pérdidas económicas considerables y una amenaza directa a su operatividad cotidiana; mientras que para YPFB implica responder con soluciones efectivas y rápidas que permitan restaurar la confianza en sus productos y servicios. Las próximas semanas serán decisivas para definir si estas mesas técnicas logran establecer acuerdos satisfactorios que pongan fin al conflicto generado por esta problemática vinculada al suministro de gasolina desestabilizada. La población usuaria del transporte público indirectamente también está implicada en este proceso dado que cualquier interrupción o aumento en costos puede repercutir en el servicio cotidiano ofrecido
