La dirigencia del club Guabirá ha decidido tomar una postura firme y contundente tras la eliminación sufrida en los octavos de final de la Copa de Verano. El equipo azucarero quedó fuera del torneo tras un partido de vuelta disputado contra San Antonio, que terminó sin goles en el tiempo reglamentario y se definió en una tanda de penales donde el rival se impuso por 2-0, avanzando así a los cuartos de final. Sin embargo, más allá del resultado deportivo, la dirigencia guabireña ha manifestado su profundo descontento con el arbitraje del encuentro, responsabilizándolo directamente por la eliminación.

El presidente del club, Rafa Paz, manifestó su frustración por las decisiones arbitrales tomadas durante el partido jugado en Entre Ríos, señalando que la eliminación no fue consecuencia del desempeño deportivo del equipo sino de errores arbitrales claros que afectaron directamente el desarrollo y desenlace del encuentro. De acuerdo con Paz, existieron penales evidentes a favor de Guabirá que no fueron sancionados y una expulsión que debió haberse aplicado a un jugador rival y que tampoco fue cobrada por el árbitro central Porfidio Serrano.

Lo que incrementó aún más la indignación fue un hecho poco común: el propio árbitro principal se comunicó con Rafa Paz para pedirle disculpas por su actuación. Según reveló el dirigente, Serrano admitió no estar en sus cinco sentidos durante el partido y reconoció que incluso el cuarto árbitro le había sugerido sancionar las jugadas controvertidas como penal y expulsión. Sin embargo, decidió no hacerlo. Este gesto personal de disculpa fue aceptado por Paz a título individual, pero dejó claro que esa consideración no representa la posición oficial del club ni de su directorio.

En consecuencia, Guabirá ha decidido presentar una denuncia formal ante el Tribunal de Disciplina Deportiva de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), solicitando que se imponga la máxima sanción posible contra Porfidio Serrano. El informe remitido al tribunal incluye un análisis detallado de las jugadas polémicas, entre ellas los tres penales no cobrados y la falta de expulsión mencionada. Este paso representa un intento claro por parte del club para defender sus derechos deportivos y exigir mayor profesionalismo y justicia en las decisiones arbitrales dentro del fútbol nacional.

El reclamo también pone en evidencia una preocupación latente respecto a la falta de implementación del VAR (Video Assistant Referee) en los torneos nacionales. Rafa Paz destacó enfáticamente que en Bolivia no se puede jugar sin esta tecnología debido a los errores arbitrales recurrentes que afectan la credibilidad y transparencia de las competencias futbolísticas. La ausencia del VAR ha sido un factor determinante para situaciones controvertidas como la vivida por Guabirá, lo cual genera malestar entre clubes y aficionados.

Además, esta denuncia fue comunicada directamente al presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, lo cual subraya la seriedad con que Guabirá encara este conflicto y su intención firme de lograr cambios sustanciales en el sistema arbitral nacional. De hecho, Paz anticipó que si no se observan mejoras concretas en la calidad y justicia del arbitraje local, el club podría considerar la contratación de árbitros extranjeros para garantizar imparcialidad y profesionalismo en sus partidos futuros.

Esta situación refleja un problema estructural dentro del fútbol boliviano relacionado con las decisiones arbitrales y pone sobre la mesa debates fundamentales acerca de cómo mejorar los estándares deportivos para evitar injusticias que afectan directamente los resultados competitivos. La actuación polémica del árbitro Porfidio Serrano —quien recientemente ascendió a dirigir partidos en la División Profesional— genera cuestionamientos sobre los criterios para otorgar responsabilidades en instancias decisivas y sobre los mecanismos disponibles para supervisar su desempeño.

En definitiva, Guabirá ha optado por llevar este reclamo hasta las últimas consecuencias con el objetivo claro de proteger sus intereses deportivos y promover una mejora integral en el arbitraje nacional. La denuncia ante el Tribunal Deportivo podría sentar un precedente importante para futuras controversias similares dentro del fútbol boliviano, mientras persiste un debate generalizado sobre la necesidad urgente de implementar tecnología como el VAR para evitar errores humanos determinantes. La decisión también muestra cómo los clubes están dispuestos a exigir mayor transparencia y justicia administrativa dentro del deporte rey en Bolivia

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