El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, elaborado y difundido este martes por Transparencia Internacional, revela un panorama preocupante para Bolivia en términos de integridad pública y lucha contra la corrupción. El país se sitúa en el puesto 136 de un total de 182 naciones evaluadas, manteniendo una puntuación de 28 sobre 100, idéntica a la del año anterior. Esta cifra refleja un nivel considerablemente alto de percepción de corrupción dentro del sector público boliviano, lo que indica que la problemática persiste sin avances significativos en el último periodo.
El IPC es una herramienta internacionalmente reconocida que mide la percepción que expertos y empresarios tienen sobre la corrupción en el ámbito gubernamental. La escala utilizada va desde cero, que señala una corrupción muy extendida, hasta cien, que representa un entorno con mínimos niveles corruptos. En este contexto, la puntuación obtenida por Bolivia coloca al país en una posición baja dentro del ranking global y regional, evidenciando desafíos estructurales para garantizar transparencia y buen gobierno.
En comparación con otros países del continente americano, Bolivia se encuentra muy rezagada. Las naciones que lideran con mejores índices son Canadá, Uruguay y Barbados, con puntuaciones de 75, 73 y 68 respectivamente. Estos resultados reflejan sistemas públicos más transparentes y mecanismos efectivos para combatir prácticas corruptas. A su vez, los países con las peores percepciones en la región son Venezuela (10), Nicaragua (14) y Haití (16), quienes presentan niveles mucho más críticos que Bolivia pero forman parte de un grupo reducido en cuanto a desempeño negativo.
A nivel mundial, el análisis posiciona a Dinamarca como el país con menor percepción de corrupción, alcanzando una puntuación sobresaliente de 89 puntos. Por otro lado, Sudán del Sur aparece como el estado más afectado por esta problemática a nivel global con apenas 9 puntos. Esta disparidad entre naciones evidencia las diferencias sustanciales en gobernabilidad y transparencia pública alrededor del mundo.
Para Bolivia, mantener una puntuación constante pero baja en el IPC implica que las políticas implementadas hasta ahora no han logrado revertir o mitigar eficazmente las prácticas corruptas dentro del sector público. Esto tiene implicaciones directas sobre la confianza ciudadana hacia las instituciones estatales y puede afectar negativamente tanto el desarrollo económico como social del país. La persistencia de estos niveles elevados de corrupción percibida sugiere la necesidad urgente de adoptar medidas más contundentes para fortalecer los mecanismos anticorrupción, mejorar la rendición de cuentas y promover una cultura institucional basada en la ética y la responsabilidad.
Este resultado publicado por Transparencia Internacional no solo es un indicador estadístico sino también un llamado a la reflexión para los actores políticos y sociales bolivianos sobre los retos pendientes en materia de gobernanza. La percepción ciudadana respecto a la integridad pública es un factor clave para consolidar democracias sólidas y fomentar entornos propicios para inversiones y desarrollo sostenible. Por lo tanto, avanzar hacia mejores posiciones en futuros índices requerirá un compromiso decidido para transformar las estructuras administrativas y jurídicas involucradas en esta problemática.
En conclusión, el lugar ocupado por Bolivia en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 evidencia que el país continúa enfrentando serios obstáculos para erradicar prácticas corruptas dentro del sector público. La estabilidad en su puntuación respecto al año anterior refleja estancamiento más que progreso, destacando la urgencia de implementar estrategias efectivas que permitan mejorar esta realidad crítica para su futuro institucional y social
