Durante el último fin de semana, Bolivia se sumergió en la vibrante celebración del Carnaval, una de las festividades más emblemáticas y esperadas del país, que reúne a miles de personas en un ambiente de alegría, tradición y cultura. Cada ciudad boliviana aportó su propio sello distintivo a esta fiesta popular, reflejando las particularidades y expresiones culturales que hacen del Carnaval un evento diverso y rico en manifestaciones folclóricas.
En Santa Cruz, la fiesta comenzó con gran entusiasmo en el primer día de mojazón, una tradición característica donde el agua y la espuma cobran protagonismo para refrescar a los participantes y generar un ambiente festivo y desenfadado. La reina Camila I se convirtió en el centro de atención al encabezar la comparsa Testarudos, liderando un recorrido por el Casco Viejo de la ciudad. Su presencia fue recibida con gran afecto tanto por carnavaleros como por vecinos, quienes se volcaron a las calles para acompañar esta muestra tradicional que combina música, espuma y baile. La soberana avanzó entre abrazos y ovaciones, marcando el pulso de una jornada que congregó a cientos de personas en el corazón cruceño, reforzando así la importancia del Carnaval como una fiesta que une a la comunidad en torno a sus raíces culturales.
Mientras tanto, en Oruro, conocida como la capital folklórica del país, el Carnaval continuó desplegando su esplendor con la segunda jornada dedicada a las danzas típicas bolivianas. Más de cincuenta conjuntos folklóricos desfilaron por las calles orureñas, mostrando la riqueza y diversidad del patrimonio cultural nacional. Desde muy temprano en la madrugada se desarrollaron actos tradicionales como El Alba y el saludo a la Mamita del Socavón, rituales cargados de simbolismo que forman parte integral del Carnaval declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Estas ceremonias no solo honran las creencias ancestrales sino que también fortalecen los vínculos comunitarios y mantienen vivas las tradiciones que han sido transmitidas por generaciones.
En La Paz, la festividad tomó un cariz especial con la realización de La Farándula de Pepinos en el centro histórico de la ciudad. Esta actividad estuvo marcada por un despliegue colorido lleno de espuma, disfraces originales y música alegre que contagiaron a los asistentes con un espíritu festivo inigualable. La Farándula no solo celebra el Carnaval sino que también reafirma la identidad del personaje “Pepino” como un símbolo representativo tanto para paceños como para bolivianos en general. Este reconocimiento cobra aún más relevancia ante recientes presentaciones del personaje fuera del territorio nacional, específicamente en una región del sur peruano donde se ha difundido una versión desvirtuada respecto a su origen histórico. La reafirmación paceña resalta así el valor cultural autóctono frente a interpretaciones externas que pueden distorsionar su significado original.
Con este panorama festivo tan diverso e intenso, la población boliviana se prepara ahora para disfrutar plenamente del primer día del feriado correspondiente al Carnaval. Esta celebración cuenta con dos jornadas libres de actividades laborales oficiales, lo cual permite a familias y comunidades continuar participando activamente en las distintas expresiones culturales propias del Carnaval sin restricciones horarias ni compromisos laborales inmediatos. Así, estas fechas no solo representan un espacio para el descanso sino también para fortalecer los vínculos sociales a través de manifestaciones tradicionales que son parte esencial del patrimonio intangible boliviano.
En suma, este fin de semana carnavalesco ha sido testigo de cómo Bolivia mantiene viva su riqueza cultural mediante celebraciones regionales únicas pero interconectadas por un sentimiento común: el orgullo por sus tradiciones folclóricas y su identidad nacional. Desde Santa Cruz hasta Oruro pasando por La Paz, cada rincón ha aportado colorido, música y alegría demostrando que el Carnaval es mucho más que una fiesta; es una expresión profunda de historia viva que une generaciones y regiones bajo un mismo espíritu festivo emblemático para toda Bolivia
