Al cumplirse los primeros cien días de gestión del gobierno encabezado por Rodrigo Paz, el análisis político y económico en el país ha cobrado especial relevancia. Jorge Tuto Quiroga, excandidato presidencial y líder del partido Libre, ha expresado una crítica contundente respecto a la ausencia de avances legislativos en materia económica durante este periodo inicial. Según Quiroga, no se ha aprobado ninguna ley económica significativa que impulse el desarrollo y la estabilidad del país, aspecto que considera fundamental para la gestión gubernamental.
En sus declaraciones difundidas a través de redes sociales, Quiroga puntualizó la necesidad urgente de contar con nuevas normativas que regulen sectores clave para la economía nacional. En particular, mencionó la imperiosa aprobación de una nueva ley de hidrocarburos, un código minero actualizado, así como reformas en las leyes tributaria y agropecuaria. Estos instrumentos legales son vistos como pilares esenciales para sentar las bases de un crecimiento sostenible y atraer inversiones que fortalezcan la economía boliviana.
A pesar de su crítica generalizada, Quiroga reconoció una medida concreta adoptada por el actual gobierno: la eliminación de la subvención a los combustibles. Esta decisión fue calificada por él como acertada y la única significativa hasta el momento en términos económicos. La eliminación de esta subvención representa un paso importante en el ajuste fiscal y en la reducción del gasto público improductivo, lo que puede contribuir a mejorar las finanzas estatales.
Además de las reformas legales, el excandidato subrayó la importancia de implementar una política basada en la meritocracia para designar a profesionales capacitados en cargos estratégicos dentro del Estado. Señaló que instituciones como la Agencia Nacional de Hidrocarburos, organismos reguladores financieros y de telecomunicaciones, así como la Aduana, deben contar con personal competente para impulsar una gestión eficiente y transparente. Este llamado busca evitar la continuidad de prácticas políticas vinculadas al Movimiento al Socialismo (MAS), las cuales Quiroga considera responsables de mantener un estancamiento económico y administrativo.
El líder opositor también enfatizó que existe voluntad para colaborar con el actual gobierno; sin embargo, insistió en que es indispensable acelerar los procesos internos y aprobar cuanto antes el Presupuesto General del Estado. Para Quiroga, esta es una condición básica para poder avanzar en cualquier plan o proyecto destinado al desarrollo nacional. Su exhortación final fue clara: es necesario cambiar las cosas con rapidez para recuperar el tiempo perdido y trabajar efectivamente por Bolivia.
Por su parte, el presidente Rodrigo Paz también hizo un balance sobre sus primeros tres meses al frente del ejecutivo durante un acto conmemorativo organizado por la Cámara Nacional de Comercio. Destacó los cambios implementados bajo su administración y enfatizó que estos representan una madurez política orientada hacia la estabilidad económica del país. Según su evaluación, esta estabilidad debe ser entendida como un bien público fundamental para Bolivia.
Entre las medidas resaltadas por Paz se encuentra precisamente la eliminación de las subvenciones a los hidrocarburos, lo cual ha contribuido a mejorar los indicadores económicos nacionales. Sin embargo, reconoció que persisten desafíos importantes; uno de ellos es el alto nivel del riesgo país, que alcanzó los 2.021 puntos en febrero del 2025. Esta cifra posiciona al país como el segundo con mayor riesgo financiero en América Latina después de Venezuela.
No obstante, el mandatario subrayó los avances logrados para reducir este índice hasta niveles inferiores a 600 puntos en apenas tres meses—aunque aclaró que otros países han tardado años en alcanzar cifras similares—lo cual atribuyó al esfuerzo conjunto entre gobierno y población.
Finalmente, Paz destacó las gestiones realizadas ante organismos internacionales que han resultado en compromisos para inversiones futuras por hasta 8.000 millones de dólares. Este hecho representa un logro significativo para restablecer la credibilidad financiera internacional del país después de un período complicado donde no existían garantías suficientes para obtener préstamos o financiamiento externo.
En suma, estos primeros cien días reflejan una etapa inicial marcada por decisiones controvertidas pero también por avances visibles hacia estabilizar una economía afectada por años de incertidumbre política y económica. Las críticas planteadas desde la oposición ponen sobre relieve pendientes legislativos cruciales que deberán ser abordados pronto si se desea consolidar un crecimiento inclusivo y sostenible para Bolivia. Al mismo tiempo, el reconocimiento oficial sobre logros concretos permite vislumbrar oportunidades reales para mejorar las condiciones económicas nacionales mediante alianzas estratégicas tanto internas como internacionales
