En el contexto de los primeros cien días del Gobierno encabezado por Rodrigo Paz, se ha generado un debate público sobre los avances y desafíos en materia económica. Este intercambio se centró en las recientes declaraciones del excandidato presidencial y líder del partido Libre, Jorge Tuto Quiroga, quien criticó duramente la gestión económica del actual Ejecutivo, señalando que no se ha logrado aprobar ninguna ley económica durante este período inicial. A pesar de esta crítica, Quiroga reconoció como un punto positivo la eliminación de la subvención a los hidrocarburos, una medida que implica un cambio importante en la política energética y fiscal del país.

Quiroga enfatizó la necesidad urgente de reformar varios aspectos clave del marco normativo económico. Entre sus propuestas destacó la creación de una nueva ley de hidrocarburos, un nuevo Código Minero, así como reformas profundas en las leyes tributaria y agropecuaria. Además, hizo un llamado a valorar los méritos profesionales para la designación de cargos en instituciones estatales, sugiriendo que el criterio técnico debe prevalecer sobre cualquier otra consideración en la administración pública. Estas demandas reflejan una preocupación por modernizar y hacer más eficiente el aparato económico y administrativo estatal para responder a los retos actuales.

Frente a estas críticas, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, utilizó también las redes sociales para responder con firmeza al exmandatario. En su réplica, Espinoza acusó a Quiroga de omitir deliberadamente hechos objetivos relacionados con la gestión económica realizada hasta el momento. El ministro destacó que durante estos cien días se logró estabilizar una economía que estaba atravesando una situación calificada como “dramática”. Según explicó, este proceso no requirió implementar políticas de shock ni generar costos sociales elevados, lo cual subraya un enfoque gradual y responsable en la conducción económica.

Entre los logros destacados por Espinoza se encuentra el control efectivo sobre la inflación y la estabilización del tipo de cambio, dos indicadores fundamentales para mantener la confianza en la economía nacional. Además, resaltó que la reducción significativa del riesgo país es consecuencia directa de una intensa agenda internacional desplegada por el Gobierno. En esta agenda se ha comunicado con claridad tanto los avances alcanzados en materia económica como la hoja de ruta planteada para alcanzar una economía más predecible, sostenible y abierta a inversiones nacionales e internacionales.

Respecto a la ausencia de nuevas leyes económicas aprobadas durante este periodo, el ministro explicó que dicha situación responde en parte al rechazo por parte de la bancada parlamentaria de Libre a ciertas innovaciones propuestas dentro del Presupuesto General del Estado. En particular, fue bloqueada una iniciativa clave orientada a incorporar una regla de estabilidad fiscal destinada a reducir el déficit estructuralmente. Esta medida habría sido fundamental para consolidar la sostenibilidad macroeconómica a largo plazo. Según Espinoza, este bloqueo obedeció a instrucciones políticas directas desde esa bancada opositora.

Espinoza expresó su desconcierto ante lo que calificó como una insistencia por desestabilizar al Gobierno justamente cuando el país requiere certidumbre y responsabilidad para consolidar su recuperación económica. Subrayó que Bolivia necesita debates serios y propuestas constructivas en lugar de narrativas que generen incertidumbre o confusión entre la población y los actores económicos.

Finalmente, el ministro realizó una crítica directa al plan de Gobierno presentado por Jorge Tuto Quiroga durante su candidatura presidencial. Lo describió como una repetición o “reedición” de recetas económicas propias de los años noventa caracterizadas por ajustes abruptos que no consideran ni se adaptan al contexto social actual. Esta observación apunta a marcar distancia con enfoques pasados considerados poco adecuados para enfrentar las realidades contemporáneas del país.

Este intercambio refleja no solo las tensiones políticas entre distintos actores sino también las diferentes visiones sobre cómo debe conducirse la política económica en momentos complejos. Para la población boliviana resulta fundamental entender estos debates ya que las decisiones adoptadas impactan directamente en aspectos cotidianos como el empleo, los precios y las oportunidades de inversión. La estabilidad lograda hasta ahora puede ser un punto positivo si se mantiene acompañada por reformas estructurales necesarias para garantizar un desarrollo sostenido e inclusivo en el futuro cercano

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