El Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz ha emitido un informe detallado sobre la situación epidemiológica que enfrenta el departamento, destacando la confirmación del primer caso de chikunguña en la región. Este hallazgo se suma a un preocupante incremento en la incidencia de otras enfermedades transmitidas por vectores y agentes infecciosos, como la malaria, hantavirus e influenza A H3N2, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias a activar alertas epidemiológicas para contener su propagación y proteger la salud pública.
Según el reporte correspondiente a la semana epidemiológica cinco, la Unidad de Epidemiología del Sedes ha registrado un total de seis casos de hantavirus, cinco de leptospirosis, 31 casos confirmados de influenza A H3N2 —sin presencia hasta ahora de la variante K—, un caso confirmado de chikunguña, dos casos de dengue y 42 casos de malaria. Estas cifras reflejan un escenario complejo en materia sanitaria que requiere una respuesta coordinada y efectiva por parte del sistema de salud y las comunidades afectadas.
El primer caso confirmado de chikunguña corresponde a una paciente proveniente del municipio de Caranavi, zona conocida por sus condiciones climáticas que favorecen la proliferación de mosquitos vectores. La paciente se encuentra estable y bajo control médico estricto, mientras que las brigadas sanitarias han intensificado las labores de búsqueda activa para identificar posibles contactos y evitar nuevos contagios. Paralelamente, se han desplegado campañas de fumigación y otras acciones preventivas en la zona para reducir la presencia del mosquito transmisor.
La malaria continúa siendo una preocupación importante en La Paz, con 42 casos registrados en lo que va del año epidemiológico. Esta enfermedad es transmitida por el mosquito Anopheles y tiene mayor incidencia en las regiones tropicales del departamento, donde las condiciones ambientales facilitan su reproducción. La vigilancia constante y el control vectorial son fundamentales para evitar brotes mayores que puedan afectar a comunidades vulnerables.
Por otro lado, la influenza A H3N2 ha presentado 31 casos en esta etapa, constituyendo una infección respiratoria altamente contagiosa. Dado su potencial para generar cuadros severos en ciertos grupos poblacionales, las autoridades recomiendan medidas básicas como el reposo adecuado, buena hidratación y la atención médica oportuna con antivirales cuando sea necesario. La prevención mediante prácticas higiénicas también es esencial para minimizar su transmisión.
Los seis casos reportados de hantavirus representan otro foco crítico debido a su asociación con roedores y la capacidad para provocar el síndrome pulmonar por hantavirus, una condición grave que requiere hospitalización y seguimiento riguroso. Este virus pone en evidencia la necesidad de mantener ambientes limpios y controlar la presencia de roedores en áreas habitadas.
Además, se registraron cinco casos de leptospirosis vinculados al contacto con aguas contaminadas y dos casos adicionales de dengue transmitidos por el mosquito Aedes aegypti. Estas enfermedades reafirman los riesgos sanitarios presentes especialmente en zonas como los Yungas —que incluyen municipios como Caranavi y Cajuata— donde factores climáticos como humedad elevada y temperaturas cálidas propician un ambiente propicio para los vectores.
Ante este panorama epidemiológico complejo y considerando el inminente retorno a clases presenciales, el Sedes ha enfatizado en la importancia de reforzar las medidas básicas de bioseguridad dentro y fuera del ámbito escolar. Entre estas recomendaciones figuran el lavado frecuente y correcto de manos con agua y jabón o uso constante de alcohol en gel; evitar acudir a lugares concurridos si se presentan síntomas respiratorios; así como promover hábitos saludables para contener el avance tanto del virus respiratorio como otras enfermedades transmitidas por vectores.
En suma, el reporte oficial pone en evidencia un incremento notable en distintas enfermedades infecciosas dentro del departamento paceño que requieren atención prioritaria. La combinación entre vigilancia epidemiológica activa, control vectorial intensificado e implementación rigurosa de medidas preventivas será clave para mitigar los impactos sobre la salud pública regional durante los próximos meses. Asimismo, resulta indispensable fortalecer la comunicación comunitaria para garantizar que toda la población esté informada sobre los riesgos existentes y participe activamente en las estrategias sanitarias desplegadas por las autoridades locales
