Oriente Petrolero ha emprendido una ambiciosa renovación de su plantel con el objetivo de revertir las campañas irregulares que han marcado sus últimas dos temporadas. Consciente de la necesidad de recuperar protagonismo en el fútbol nacional, la dirigencia del club ha enfocado sus esfuerzos en reforzar sectores estratégicos del equipo, especialmente en defensa y ataque, áreas donde se han identificado carencias que impactaron negativamente en el rendimiento colectivo.
En esta línea, la institución albiverde ha realizado incorporaciones internacionales que buscan aportar experiencia y calidad a la plantilla. La llegada del francés Eliaquim Mangala, un defensor con recorrido europeo, y del camerunés Kevin Soni, un atacante con perfil ofensivo, son apuestas que generan altas expectativas entre los seguidores del club. Estos refuerzos no solo representan un salto cualitativo en cuanto a talento individual, sino también una señal clara de la intención de Oriente Petrolero de competir al máximo nivel. Sin embargo, a pesar de su incorporación, ninguno de estos jugadores estará disponible para el próximo compromiso frente a Real Tomayapo en Tarija, correspondiente al Torneo Repechaje de Verano, lo que pone un desafío adicional al cuerpo técnico para mantener la competitividad sin contar aún con sus nuevas figuras.
Además de los nombres foráneos, el equipo ha incluido en su nómina a jugadores nacionales como Joel Contreras y Andrés Uriza, quienes se suman a los retornos esperados de figuras como Santa Cruz y Danco García. En particular, sobre García recae una presión considerable para entregar resultados inmediatos, reflejando la exigencia interna por mejorar desde el inicio y consolidar un equipo que responda tanto en lo táctico como en lo emocional. La combinación de incorporaciones experimentadas y talentos locales apunta hacia una estructura más sólida y competitiva que pueda sostener las aspiraciones institucionales a corto y mediano plazo.
No obstante, los recientes acontecimientos han puesto en evidencia que el proceso de reconstrucción aún enfrenta obstáculos importantes. La derrota por 3-0 frente a Guabirá en un amistoso cerrado fue una señal clara de las falencias actuales del equipo. Más allá del marcador adverso, el encuentro sirvió para identificar aspectos técnicos y tácticos que requieren ajustes urgentes. El cuerpo técnico encabezado por el entrenador español David González reconoció estas debilidades y entiende que corregirlas es fundamental para no repetir errores que puedan comprometer la temporada. Este resultado también generó cierto malestar dentro de la dirigencia, que esperaba una mejor respuesta colectiva ante un rival directo.
Durante ese partido amistoso ante Guabirá, Oriente Petrolero alineó a Bernal como guardameta; Marco Velasco actuó por derecha; Álvarez y Ariza ocuparon las posiciones centrales en defensa; mientras que Jairo Velasco cubrió el lateral izquierdo. En el mediocampo se ubicaron Lovera, Berdecio y Ursino; finalmente, el ataque estuvo conformado por un tridente ofensivo integrado por Joel Contreras, Rea y Adrián Peña como referente principal dentro del área. Esta formación 1-4-3-3 refleja claramente la propuesta futbolística que busca implementar González: un esquema ofensivo orientado a generar dinamismo en todas las líneas y mantener una vocación permanente por el protagonismo durante los partidos.
El desafío inmediato para Oriente Petrolero es trasladar esta idea futbolística al terreno con efectividad y comenzar a traducirla en resultados concretos desde las primeras jornadas oficiales. La temporada presente representa una oportunidad crucial para reencontrarse con su mejor versión deportiva después de años marcados por irregularidades. La exigencia es alta tanto para jugadores como para cuerpo técnico y dirigencia; todos están llamados a trabajar coordinadamente para consolidar un equipo competitivo capaz de devolverle a la hinchada albiverde la ilusión renovada y el orgullo histórico asociado al club. En este escenario, cada partido cobra una relevancia especial como prueba tangible del avance hacia ese objetivo mayor: recuperar protagonismo dentro del fútbol nacional
