Una familia de Quillacollo, en el departamento de Cochabamba, vivió una tragedia durante la noche del Martes de Carnaval cuando su hogar fue violentamente atacado por un grupo de al menos ocho personas. La situación se tornó dramática cuando uno de los miembros de la familia perdió la vida tras ser atropellado en medio del conflicto, según la denuncia presentada por los afectados.
El incidente comenzó cuando un grupo conformado por aproximadamente ocho individuos, entre ellos dos vecinos de la zona, irrumpió en la vivienda familiar mientras consumían bebidas alcohólicas. Según el testimonio recopilado y las imágenes registradas en videos, los agresores iniciaron el ataque lanzando piedras y gases lacrimógenos contra la casa. Esta acción generó un ambiente de caos y pánico entre los ocupantes del domicilio que intentaban defenderse y protegerse.
En medio del ataque, Felicidad Acuña, una mujer que reside en esa casa, fue víctima de una agresión directa: recibió un golpe con un ladrillo en la cabeza. Ante esta situación, su hijo Ariel Claros Acuña intervino para defenderla. Sin embargo, al salir a la calle para proteger a su madre, Ariel fue atropellado en dos ocasiones por vehículos conducidos por algunos de los agresores. El primer impacto ocurrió cuando llegó a la esquina de su vivienda y fue embestido por uno de los atacantes; momentos más tarde sufrió un segundo atropello por parte del hermano del primer conductor.
Los videos que forman parte del reporte preliminar muestran con claridad cómo los agresores ingresan a la fuerza al domicilio, agreden físicamente a quienes se encontraban dentro y causan destrozos materiales significativos. Este nivel de violencia no solo afectó físicamente a los integrantes de la familia sino que también generó un grave daño psicológico y social en la comunidad local.
La muerte de Ariel Claros Acuña representa una consecuencia directa y trágica de esta irrupción violenta que alteró la tranquilidad habitual del barrio. Además del impacto emocional para su madre y demás familiares, este hecho pone en evidencia problemas relacionados con la seguridad ciudadana y el control social en el área. La participación presunta de vecinos como parte del grupo agresor también plantea interrogantes sobre las tensiones internas dentro del vecindario.
Este episodio lamentable ocurrido durante una celebración tradicional como lo es el Carnaval refleja cómo situaciones festivas pueden derivar en hechos violentos que terminan afectando gravemente a familias inocentes. La denuncia formal presentada busca esclarecer las responsabilidades penales correspondientes y evitar que sucesos similares se repitan en el futuro.
La relevancia para la población local radica no solo en el dolor por la pérdida humana sino también en la necesidad urgente de fortalecer mecanismos comunitarios para prevenir conflictos violentos y garantizar el respeto hacia las personas y sus bienes. Este caso pone sobre la mesa temas sensibles relacionados con convivencia vecinal, consumo irresponsable de alcohol y falta de control sobre actos vandálicos que pueden escalar hasta causar muertes.
En resumen, lo ocurrido aquella noche representa un grave atentado contra la integridad física y emocional de una familia cochabambina que buscaba simplemente celebrar una festividad tradicional. La investigación continúa abierta mientras las autoridades evalúan las pruebas disponibles, incluyendo los videos que documentan el ataque, para proceder con acciones legales pertinentes contra quienes resulten responsables. Esta tragedia también invita a reflexionar sobre cómo mejorar las condiciones sociales y comunitarias para evitar nuevos episodios similares
