El expresidente boliviano Evo Morales volvió a aparecer en público después de un silencio prolongado que generó incertidumbre sobre su estado de salud y su ubicación exacta. Tras permanecer más de un mes sin participar en actividades visibles, Morales reapareció este jueves en un evento emblemático para su base política y sindical, ubicado en el corazón de su antiguo bastión electoral y territorial. Esta aparición pública se dio en un contexto marcado por investigaciones judiciales y una fuerte movilización social en defensa del exmandatario.
La retransmisión del evento fue realizada por la radio cocalera Kawsachun Coca, medio estrechamente vinculado a los sectores sociales que han apoyado a Morales durante su carrera política. En imágenes difundidas, se pudo observar al expresidente desplazándose montado en un tractor hasta el estadio ‘Hugo Chávez Frías’, situado en la localidad de Chimoré. Este municipio es conocido por ser parte del Trópico de Cochabamba, una región estratégica y simbólica para Morales, dada su importancia como zona productora de hoja de coca y centro neurálgico de su influencia política y social.
El acto en el estadio tuvo como objetivo la presentación formal de los candidatos que el Movimiento al Socialismo (MAS) postulará para las elecciones regionales y municipales que están programadas para el próximo 22 de marzo. Esta elección es crucial no solo por la competencia electoral sino también porque representa una oportunidad para consolidar o renovar el apoyo popular en territorios clave donde Morales mantiene una fuerte presencia.
La permanencia prolongada del expresidente en esta zona no es casual ni únicamente política. Desde octubre del año pasado, Morales ha estado resguardado en esta región tras conocerse que la Fiscalía inició una investigación formal en su contra por un caso grave relacionado con trata agravada de personas. La acusación señala que habría mantenido una relación con una menor de edad con quien supuestamente tuvo un hijo durante su mandato presidencial en 2016. Este proceso judicial ha generado una gran polémica y ha sido uno de los motivos principales por los cuales Morales ha estado ausente de la vida pública visible.
Durante este período, además de no asistir a eventos públicos, Morales dejó de participar en su programa radial dominical transmitido por la radio Kawsachun Coca desde mediados de enero. Su ausencia tanto en medios tradicionales como digitales alimentó las especulaciones sobre su paradero y condición médica. Mientras algunos allegados señalaron que padeció dengue, un parlamentario opositor sugirió que había salido del país rumbo a México. Sin embargo, el Gobierno encabezado por Rodrigo Paz desmintió esta versión afirmando que Morales seguía dentro del territorio nacional.
La situación judicial también provocó una respuesta masiva entre sus seguidores directos. Cuando la Policía intentó ejecutar una orden de detención contra Morales, fue impedida durante más de tres semanas por bloqueos carreteros organizados por comunidades afines al exmandatario entre octubre y noviembre. Estos bloqueos sirvieron para protegerlo físicamente y evitar que las fuerzas del orden ingresaran al Trópico de Cochabamba.
Desde entonces, grupos sociales vinculados a Morales han mantenido una vigilia permanente armados con palos y piedras para resistir cualquier intento policial o judicial para aprehenderlo. La orden de captura sigue vigente según confirmó la Fiscalía, lo que mantiene latente la tensión entre las autoridades estatales y las bases populares leales al expresidente.
En medio de este escenario complejo, cabe destacar que el año pasado Evo Morales renunció formalmente a la dirigencia del Movimiento al Socialismo debido a diferencias internas con el Gobierno actual liderado por Luis Arce. No obstante, ambas facciones acordaron unir esfuerzos bajo la misma sigla para competir juntos en los próximos comicios regionales y municipales, lo cual refleja tanto las tensiones como las alianzas estratégicas dentro del oficialismo boliviano.
La reaparición pública de Evo Morales tiene múltiples implicaciones políticas y sociales. Por un lado, reafirma su liderazgo simbólico dentro del MAS y sus bases tradicionales; por otro lado, muestra cómo continúa siendo un actor central en la dinámica política nacional pese a los procesos judiciales pendientes. Para la población local del Trópico y otras regiones afines, esta presencia resulta fundamental para mantener cohesionadas las estructuras sociales vinculadas al movimiento cocalero y otros sectores populares que han sido pilares del proyecto político moralesista durante casi dos décadas.
En suma, el retorno visible del expresidente Evo Morales coincide con momentos decisivos para Bolivia tanto desde el punto de vista electoral como judicial y social. Su figura sigue siendo clave para entender las complejas interacciones entre poder político local, justicia estatal y movilización popular dentro del país sudamericano
