El Comité Cívico de Beni ha anunciado la realización de un paro departamental de 24 horas que incluirá bloqueos en carreteras y calles, programado para este viernes 20 de febrero. Esta medida de protesta surge como respuesta a la persistente distribución de lo que denominan gasolina “basura” en la región, una denuncia que ha generado tensión entre la sociedad civil y las autoridades estatales encargadas del suministro de combustibles. El conflicto refleja un descontento profundo en el departamento, donde sectores productivos y usuarios reclaman por la calidad del combustible que, según ellos, está afectando gravemente sus vehículos y herramientas laborales.

La convocatoria emitida por la dirigencia cívica señala que la movilización responde al incumplimiento reiterado por parte de las autoridades nacionales y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en relación a un compromiso previo. Ese acuerdo contemplaba el acopio y distribución adecuada de gasolina especial en los tanques ubicados en Trinidad, capital del departamento, para abastecer tanto a la ciudad como a las seis provincias benianas. Sin embargo, los dirigentes aseguran que esta promesa no se ha cumplido, lo que ha generado un malestar creciente entre los usuarios afectados.

En sus comunicados, los cívicos enfatizan que no tolerarán más la entrega y venta de lo que califican como gasolina “plus basura”, un combustible que consideran dañino para los vehículos y otros instrumentos de trabajo fundamentales para la economía local. La situación ha provocado una crisis significativa, descrita como una “pandemia” de vehículos averiados en Trinidad y el resto del Beni. Esta problemática ha profundizado aún más las dificultades económicas y sociales que atraviesa la población beniana, evidenciando cómo un problema técnico relacionado con el suministro energético puede tener repercusiones directas en el bienestar general y el desarrollo regional.

Además, los dirigentes han advertido que podrían adoptar medidas adicionales si el gobierno nacional continúa con una postura inflexible respecto al problema. Esta advertencia subraya la gravedad del conflicto y el nivel de frustración acumulada entre los sectores afectados, quienes consideran que sus reclamos no han sido atendidos adecuadamente hasta el momento.

Por su parte, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), empresa estatal responsable del suministro de combustibles en Bolivia, ha desmentido las acusaciones sobre la distribución de gasolina defectuosa o de baja calidad en Beni. Según informó YPFB, se tiene programada para este jueves la entrega de 140.000 litros de Gasolina Especial Plus (GE+), destinada a abastecer las estaciones de servicio en Trinidad y otras zonas del departamento. La estatal aseguró además que el suministro se realiza con normalidad y cuenta con reservas suficientes para garantizar la disponibilidad del combustible por al menos cuatro días consecutivos.

Nelson Mendoza Torres, gerente de Comercialización de YPFB, explicó que el combustible distribuido cumple estrictamente con las especificaciones técnicas vigentes y normativas nacionales e internacionales aplicables. Destacó que se trata de un producto confiable y sostenible para el parque automotor local. Asimismo, aclaró que el color del combustible no es indicativo directo de su calidad, pues proviene de diferentes puntos certificados internacionalmente. Mendoza enfatizó también que cada lote despachado es sometido a rigurosos controles de calidad antes de ser distribuido al público.

La discrepancia entre el Comité Cívico y YPFB pone en evidencia un conflicto complejo donde convergen aspectos técnicos relacionados con la calidad del combustible y preocupaciones sociales vinculadas al impacto económico sobre los usuarios locales. Este enfrentamiento podría acarrear consecuencias importantes para la movilidad regional e incluso afectar actividades productivas esenciales si no se logra una solución consensuada. Por ello, resulta fundamental atender con seriedad ambos enfoques: garantizar un suministro adecuado conforme a estándares técnicos reconocidos y considerar las experiencias directas reportadas por los consumidores afectados.

En definitiva, esta protesta programada apunta a visibilizar una problemática sensible dentro del departamento beniano, donde los ciudadanos exigen respeto a sus derechos como consumidores y protección para sus medios de trabajo ante posibles deficiencias en productos esenciales como la gasolina. La respuesta oficial desde YPFB intenta despejar dudas sobre la calidad del combustible entregado; sin embargo, el malestar social persiste manifestándose a través del paro convocado. Este escenario demanda un diálogo abierto entre autoridades estatales y representantes cívicos para encontrar soluciones efectivas que eviten mayores conflictos sociales e impactos negativos en la economía local

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