Después de más de tres semanas de inactividad, se ha logrado un acuerdo que permitirá reactivar la descarga de combustible en la planta de Palmasola, ubicada en Santa Cruz. Esta medida es resultado del diálogo entre la Federación de Empresarios Cisterneros del Oriente y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que buscaba resolver el estancamiento que afectaba a más de 300 cisternas cargadas y detenidas desde hace más de 25 días.

El conflicto tenía como eje principal la imposibilidad de que estos vehículos especializados pudieran ingresar a la refinería para descargar su carga, lo que generó una acumulación considerable de combustible en los camiones. Según los datos proporcionados por el ejecutivo de los cisterneros, Sergio Kosky, estos cisternas transportaban en conjunto una cantidad superior a los 20 millones de litros de combustible, una cifra significativa que refleja el volumen del problema y las repercusiones en la cadena logística del suministro energético.

El acuerdo alcanzado prevé que en un plazo máximo de cinco días se comenzará a permitir el ingreso progresivo de estas cisternas para proceder con la descarga del producto. Esta acción es fundamental no solo para aliviar la congestión dentro y alrededor de la planta, sino también para asegurar una distribución fluida y constante del combustible importado desde países vecinos como Argentina y Paraguay. La normalización del flujo es clave para evitar desabastecimientos o retrasos adicionales que puedan afectar tanto al mercado interno como a sectores productivos dependientes del combustible.

Además, el dirigente sindical destacó que se están evaluando medidas complementarias para mitigar los daños ocasionados por esta paralización prolongada. La espera forzada no solo impactó económicamente a los empresarios cisterneros, sino también pudo haber generado efectos colaterales en el abastecimiento general y en las operaciones logísticas vinculadas al transporte y distribución del combustible.

Este episodio pone en relieve la importancia estratégica que tiene la coordinación entre las entidades involucradas en el sector energético para garantizar un suministro eficiente. La planta de Palmasola juega un papel crucial como punto neurálgico en la recepción y distribución del combustible en Bolivia, especialmente considerando las importaciones provenientes del exterior. La resolución del conflicto mediante un diálogo constructivo refleja un paso importante hacia la estabilidad operativa y comercial del sector.

En conclusión, el inicio próximo a la descarga progresiva representa un avance significativo tras semanas de paralización. La expectativa es que este proceso contribuya a restablecer los niveles normales de abastecimiento y evite futuras interrupciones similares, beneficiando tanto a los empresarios cisterneros como a la población general que depende del suministro continuo y confiable de combustibles

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