El Carnaval, una de las celebraciones más emblemáticas y esperadas en Bolivia, llega a su punto culminante este fin de semana con eventos tradicionales que reflejan la riqueza cultural y la identidad regional de distintas ciudades del país. Este sábado, Cochabamba se prepara para cerrar sus festejos con el destacado Corso de Corsos, mientras que La Paz se dispone a realizar el tradicional Entierro del Pepino, ceremonia que marca el fin oficial del Carnaval paceño. Por su parte, en Santa Cruz diversos municipios se alistan para despedir la festividad con sus propias versiones del carnavalito, una expresión folclórica que mantiene viva la tradición en el oriente boliviano.
En Cochabamba, el Corso de Corsos es el evento central que clausura las celebraciones carnavaleras locales. Esta jornada comenzó temprano en la mañana, alrededor de las 8:00 horas, con un recorrido que se inició entre las avenidas Belzu y Heroínas. Los participantes avanzan por calles emblemáticas como San Martín y El Prado —ambas cerradas al tráfico para dar paso a los carnavaleros— pasando por la Plaza de las Banderas hasta concluir en la intersección de las calles Ramón Rivero y Luis Quintín Vila. Este desfile es una muestra vibrante de la diversidad cultural cochabambina, donde se combinan elementos urbanos y tradicionales en un espectáculo lleno de colores, música y danza.
La organización del Corso ha dispuesto que la entrada se divida en tres bloques bien definidos. El primero incluye 24 comparsas que representan tanto expresiones urbanas como manifestaciones tradicionales. Estas agrupaciones aportan un contraste dinámico entre lo contemporáneo y lo ancestral, mostrando la evolución del Carnaval en esta región. El segundo bloque está conformado por guarniciones militares provenientes del ejército, la fuerza aérea y la armada; su participación no solo añade solemnidad sino también un sentido patriótico a la celebración. Finalmente, el tercer bloque está compuesto por 74 fraternidades que despliegan sus mejores pasos al interpretar danzas representativas del folclore boliviano, lo cual subraya el compromiso con la preservación cultural y el orgullo nacional.
En La Paz, el cierre del Carnaval Paceño está marcado por una ceremonia profundamente simbólica conocida como el Entierro del Pepino. Esta actividad se llevará a cabo este domingo en las inmediaciones del Cementerio General y representa un rito de despedida cargado de significado emocional para los paceños. Durante semanas, la ciudad ha vibrado con música, comparsas y celebraciones populares centradas en esta figura emblemática que encarna el espíritu festivo boliviano. El Entierro simboliza el tránsito inevitable entre los días de alegría desbordante y la vuelta a la vida cotidiana urbana.
La jornada convocará a comparsas tradicionales así como a personajes típicos como ch’utas y cholitas paceñas durante lo que se conoce como el Domingo de Tentaciones. Esta mezcla de elementos folclóricos crea un ambiente único donde convergen historia, cultura popular y rituales sociales que fortalecen los vínculos comunitarios. La organización del evento está a cargo de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño (ACCP) y cuenta con el respaldo institucional del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Asimismo, recibe patrocinio oficial por parte de Paceña, marca perteneciente a la Cervecería Boliviana Nacional (CBN), dentro del marco de su campaña “Efecto Carnaval”, lo cual refleja también el interés comercial por vincularse con tradiciones locales arraigadas.
Mientras tanto, en Santa Cruz diversos municipios están ultimando detalles para sus propias despedidas carnavaleras mediante celebraciones conocidas como carnavalitos o entierros del muñeco. Estas actividades se desarrollan principalmente en localidades orientales como Porongo y Paurito, donde las comunidades realizan recorridos acompañados por bandas musicales antes de enterrar simbólicamente al muñeco que representa al Carnaval. Este acto ritual pone fin a las festividades con un gesto simbólico similar al Entierro del Pepino paceño pero adaptado a las particularidades culturales locales.
El carnavalito cruceño mantiene viva una tradición folclórica propia que refleja tanto alegría como nostalgia ante el cierre de una época festiva muy esperada durante todo el año. La participación activa de vecinos y turistas contribuye a preservar estas manifestaciones culturales autóctonas mientras fortalece los vínculos sociales dentro de cada municipio.
En conjunto, estas actividades representan no solo un fin festivo sino también un momento para reafirmar identidades regionales y nacionales dentro del contexto boliviano. La diversidad geográfica e histórica se manifiesta claramente en cada uno de estos eventos; desde Cochabamba con su despliegue multicultural hasta La Paz con su ceremonia simbólica cargada de significado social y hasta Santa Cruz donde los municipios mantienen tradiciones ancestrales adaptadas al contexto local.
Para los habitantes involucrados y los visitantes asistentes, estas jornadas son una oportunidad para disfrutar intensamente de expresiones artísticas genuinas mientras participan activamente en rituales comunitarios que refuerzan valores culturales compartidos. Así concluye otro capítulo importante dentro del calendario festivo nacional boliviano marcado por alegría popular pero también por respeto hacia tradiciones profundas que continúan vigentes pese al paso del tiempo
