En Brasil, la celebración del Carnaval 2026 no concluyó con el tradicional Miércoles de Ceniza, sino que miles de brasileños decidieron prolongar la fiesta con una nueva serie de desfiles callejeros en las principales ciudades del país. Este fenómeno refleja la profunda conexión cultural que tiene esta festividad con la sociedad brasileña, que se resiste a dejar atrás la alegría y el colorido característicos de estos días. A pesar de que oficialmente el Carnaval culminó tras cuatro jornadas intensas de celebración, ciudades como São Paulo, Río de Janeiro, Salvador y Belo Horizonte continuaron vibrando con la música, los disfraces y el espíritu festivo durante todo el fin de semana.
Desde primeras horas del sábado, las calles volvieron a ser escenario de animados cortejos carnavalescos que atrajeron a miles de personas deseosas de prolongar la experiencia. En Río de Janeiro, considerada la capital del Carnaval brasileño por excelencia, se organizaron cerca de 40 ‘blocos’, o comparsas callejeras, que recorrieron diferentes puntos de la ciudad. Entre ellos destacó especialmente el ‘megabloco’ encabezado por Anitta, una figura emblemática no solo del Carnaval carioca sino también de la música latina contemporánea. La cantante apareció ataviada con un disfraz vistoso inspirado en elementos del candomblé, una religión afrobrasileña que forma parte fundamental del acervo cultural local. Su participación congregó a un gran número de seguidores en el centro de Río, donde la energía y el entusiasmo no disminuyeron en ningún momento.
El evento organizado por Anitta cumple este año su décimo aniversario y se ha consolidado como uno de los momentos más esperados dentro del calendario carnavalesco poscarnaval. La artista misma reconoció las transformaciones personales y físicas que ha experimentado durante esta década al frente del megabloco, destacando con humor las molestias físicas propias del paso del tiempo sin perder la vitalidad y el compromiso con sus seguidores. Además, este evento itinerante ha llevado su esencia a diversas ciudades brasileñas en las semanas previas, contribuyendo a extender aún más el alcance y la influencia cultural del Carnaval.
Paralelamente en Río, otro grupo destacado fue el ‘Bloco Bafafá’, que animó las calles del barrio Laranjeiras con una mezcla musical que incluyó samba, frevo y clásicos de la Música Popular Brasileña (MPB). Su propuesta prometió hasta seis horas continuas de celebración en un entorno conocido por su tranquilidad habitual, lo que subraya cómo el Carnaval transforma temporalmente los espacios urbanos para ofrecer experiencias singulares e inolvidables.
En São Paulo, pese a no contar con los escenarios naturales emblemáticos que posee Río de Janeiro, se programaron alrededor de 70 ‘blocos’ para continuar las festividades durante el sábado. Esta ciudad ha experimentado un notable auge en su calendario carnavalesco en años recientes, pasando de ser un lugar donde estas fiestas eran casi imperceptibles a convertirse en un punto importante para quienes desean disfrutar del Carnaval sin desplazarse a otras regiones. El desfile ‘Navío Pirata’ fue uno de los eventos más destacados dentro del poscarnaval paulista. Con la participación especial del grupo BaianaSystem en el Parque Ibirapuera —considerado el pulmón verde de esta megalópolis— se ofreció una jornada repleta de música y baile al aire libre para miles de asistentes.
Según datos oficiales proporcionados por las autoridades locales, sumando todas las etapas —precarnaval, carnaval oficial y poscarnaval— São Paulo vio desfilar un total aproximado de 627 ‘blocos’, cifra que refleja tanto la escala como la diversidad cultural presente en esta metrópoli durante estas fechas festivas.
Por su parte, Belo Horizonte continúa consolidando su crecimiento como destino carnavalesco con una programación más modesta pero igualmente significativa. Durante este fin de semana se presentaron 33 comparsas que animaron distintos puntos urbanos con sus ritmos y colores característicos. Mientras tanto, Salvador optó por complementar sus celebraciones con una amplia agenda musical basada en conciertos masivos que mantienen viva la tradición afrobrasileña y folclórica propia de esta histórica ciudad.
En conjunto, estos eventos demuestran cómo el Carnaval trasciende su fecha oficial para convertirse en una expresión cultural extendida que involucra a millones de personas en todo Brasil. La resistencia a poner fin a esta fiesta refleja no solo un deseo colectivo por prolongar momentos compartidos llenos de alegría sino también una reafirmación identitaria donde música, religión popular y comunidad convergen para preservar tradiciones ancestrales adaptadas al mundo contemporáneo. Así pues, aunque oficialmente finalizado según el calendario litúrgico y civil, el Carnaval mantiene viva su llama durante todo un fin de semana adicional gracias al entusiasmo inagotable y la creatividad desbordante del pueblo brasileño
